El derecho a “una muerte digna” fue aprobado por el pleno de la Asamblea Constituyente que trabaja en la Constitución de la Ciudad de México, que recientemente fue nombrada como ciudad-estado.
El constituyente del PRD, Jesús Ortega, propuso la modificación del artículo 11 inciso primero que establecía que “toda persona tiene derecho a la autodeterminación y al libre desarrollo de su personalidad”.
Ortega argumentó que de acuerdo a este fundamento, todo ser humano debe ejercer plenamente sus capacidades para vivir con dignidad y, por lo tanto, una vida digna contiene implícitamente el derecho a una muerte digna, principio que fue agregado a la redacción.
El texto quedó aprobado con 56 votos a favor, 27 en contra y una abstención, con el que la Ciudad de México se une a la lista de territorios que aceptan la eutanasia.
En cambio, la Iglesia Católica mexicana califica esta constitución como un “bodrio” porque busca favorecer a grupos minoritarios que tienen “ideologías y aberraciones” que rebasan lo jurídico y tratan de imponer lo político.
La Asamblea Constituyente tendrá hasta el 31 de enero del 2017 para terminar de revisar, debatir, modificar y aprobar la redacción final de la Constitución de la Ciudad de México.