En las imágenes de 20 Minutos.
La fotógrafa narra en imágenes una historia que resulta cómica por la popularidad de los personajes, pero que encierra otros significados: 'Este mundo es muy complejo y todos tenemos que lidiar con desafíos. Lo que puede parecer perfecto por fuera, seguramente no lo sea'.
En la piel sin imperfecciones de los protagonistas se distinguen las líneas que separan las extremidades del cuerpo. Sus expresiones contenidas y la esterilidad rosa que los rodea añaden un dramatismo de plástico a las escenas. Durante la transformación de Ken, su célebre novia intenta ignorarlo, hasta que ella lo descubre en el dormitorio con un amante.
En la siguiente foto, vestida de hombre, Barbie se corta de modo impulsivo la melena y después se desencaja la cabeza. Goldstein nunca fue muy aficionada a las barbies, 'Me pasaba el día fuera, cazaba bichos y me subía a los árboles', confiesa, pero cuando sus hijas empezaron a jugar con la famosa muñeca, ella comenzó también a prestarle atención.
Aunque no ve a la Barbie como una mala influencia para las niñas, 'porque tienen a adultos que pueden exponerlas a la literatura, el arte y la cultura para enseñarles lo que realmente importa en la vida', sí observa que 'representan la idea de que la belleza es poder y, por tanto, la clave para una vida feliz'.