03/06/2026
10:55 AM

Irán y Venezuela, con casi todo en común

Irán y Venezuela no podrían ser países más diferentes. Piadosos chiíes, rezos diarios y ley seca en uno; rumberos caribeños, salsa y mucho ron, en el otro.

    Irán y Venezuela no podrían ser países más diferentes. Piadosos chiíes, rezos diarios y ley seca en uno; rumberos caribeños, salsa y mucho ron, en el otro.

    Las iraníes con trajes y velos que todo lo cubren; venezolanas con biquinis que todo lo descubren. Irán es república islámica y Venezuela, república bolivariana.

    El jefe supremo de Irán es un clérigo poco amigo de hablar en público. El de Venezuela no para de hacerlo y le anuncia por televisión a su mujer que se prepare, porque al llegar a la casa le “va a dar lo suyo”. Mientras que la civilización persa es una de las más antiguas de la humanidad, la historia de Venezuela es, digamos, algo más breve. En fin, la lista de diferencias es larga: estos dos países no deberían tener nada en común.

    Pero lo tienen. El parecido es tal, que la experiencia venezolana aporta interesantes claves para entender la crisis iraní. Las imágenes de las marchas de la oposición en Teherán -multitudinarias, pacíficas, sin jerarquía clara y con la participación de gente de todas las edades y estratos sociales- son idénticas a las que solían ocurrir en Caracas antes que el Gobierno y la frustración las asfixiaran.

    Oír la desesperación en la voz de los jóvenes iraníes es oír las de los estudiantes venezolanos que llenaron el vacío político creado por una oposición largamente ineficaz. Y oír a Mahmud Ahmadineyad decir que quienes protestan su victoria son sólo un “polvillo irrelevante” es oír a Hugo Chávez llamando “escuálidos y vendepatrias” a los millones de venezolanos que no votan por él.

    Ver los videos de los basiyís, las milicias islámicas, disparando a mansalva contra quienes marchan pacíficamente reclamando una elección limpia es volver a ver el video donde las milicias chavistas -plenamente identificadas- disparan contra opositores desarmados.

    Los motociclistas que recorren las calles de Teherán repartiendo bastonazos se parecen demasiado a los que aparecen cada vez que la oposición sale a las calles de Caracas. Enterarse de que el Tribunal Electoral iraní es un apéndice del Gobierno de Ahmadineyad es recordar que el jefe de ese mismo organismo en Venezuela, después de las elecciones, pasó a ser el vicepresidente del Gobierno cuya victoria había certificado días antes.

    Tanto Hugo Chávez como Mahmud Ahmadineyad llegaron al poder gracias a su mensaje de lucha contra la corrupción y la desigualdad y por las esperanzas que generaron entre los más pobres. Sin embargo, en Irán y Venezuela la magnitud de la corrupción es hoy sólo superada por la impunidad con la que operan los corruptos del régimen. Los dos líderes han facilitado una fastuosa acumulación de riqueza en manos de una nueva élite. Y gracias al petróleo se pueden dar el lujo de ocultar que han devastado sus economías. Sus tasas de inflación están entre las más altas del mundo y las dádivas gubernamentales y el empleo público improductivo son la única esperanza de ingreso para millones de familias iraníes y venezolanas.

    Economía

    Pero los parecidos van más allá de la economía. Si Ahmadineyad apoya a Hezbolá, Chávez apoya a las Farc. Mientras Ahmadineyad intenta controlar Líbano, Chávez lo hace con Bolivia. Ambos sueñan con presidir una potencia regional. Ahmadineyad promete la desaparición del Estado de Israel y la caída del Gran Satán. En Venezuela, donde no se sabía qué era el antisemitismo, ahora se profanan sinagogas y Chávez se queja de que el estrado de Naciones Unidas donde le tocó hablar después de George Bush le huele a azufre satánico.

    El Gobierno venezolano es hoy más hostil hacia Israel que los de Egipto o Libia. De todas las semejanzas, quizás la más sorprendente es la obsesión de ambos regímenes por parecer democráticos, plurales y progresistas. Esto no les es fácil, ya que en sus prácticas cotidianas son autoritarios, sectarios y militaristas. 14 de los 21 ministros de Ahmadineyad son miembros de la guardia revolucionaria o de las milicias basiyís.

    Los gobiernos locales, las empresas públicas y cientos de entes públicos son manejados por guardias revolucionarios compañeros de Ahmadineyad. Exactamente lo mismo pasa en Venezuela, donde la militarización del Estado es una característica fundamental y donde familiares, socios y camaradas de armas del Presidente dominan todas las esferas del poder.

    En ambos países, los violentos están en el Gobierno, no en la oposición. Tanto en Irán como en Venezuela, son las milicias gubernamentales quienes detentan el monopolio de la violencia como instrumento político. Pero lo esencial es entender que, en Irán y Venezuela, las elecciones no significan el posible cambio de un Presidente por otro. Significan la posibilidad de sacar del poder a quienes han decidido perpetuarse en él. Y eso no es fácil. No lo ha sido en Venezuela; no lo será en Irán. Tomado de El País

    Ya son 19 los muertos. Mientras tanto, EUA guarda prudencia

    Teherán. Las autoridades iraníes han arrestado al menos a 24 periodistas y blogueros desde que comenzaron las protestas postelectorales hace una semana. Una organización activista dijo que los periodistas eran un “objetivo prioritario” para los líderes de Irán.

    Entre los periodistas detenidos figuran Alí Mazroui, director de la Asociación de Periodistas Iraníes, y un reportero canadiense de la revista Newsweek. Asimismo, Jon Leyne, corresponsal de la British Broadcasting Corporation, recibió una orden de abandonar el país.

    “Se torna cada vez más problemática la situación para los periodistas”, destacó Benoit Hervieu, del grupo activista Reporteros Sin Fronteras, RSF, con sede en París. RSF divulgó una lista con los nombres de 23 periodistas iraníes, editores y blogueros arrestados desde el 14 de junio, y dijo que había perdido contacto con varios otros que podrían estar detenidos o escondidos.

    Las calles de Teherán estaban misteriosamente calladas ayer tras una semana de enfrentamientos postelectorales que han dejado 19 muertos, dijeron ayer los medios estatales de comunicación, agregando que las autoridades arrestaron a la hija y otros cuatro familiares del ex presidente Hashemi Rafsanjani, uno de los hombres más poderosos de Irán.

    La televisión estatal dijo que 10 personas murieron y cien fueron heridas el sábado durante los choques entre manifestantes que protestan por el resultado de la elección del 12 de junio y la Policía, que ha usado garrotes, gas lacrimógeno y cañones de agua. Esa cifra elevó el balance a 19 muertos, según las cifras ofrecidas por los medios del país.

    Mientras en EUA, los senadores republicanos criticaron ayer al presidente Barack Obama por no manifestar públicamente su posición en respaldo de los iraníes que protestan por los resultados de las ajustadas elecciones presidenciales, e incluso hubo uno que lo calificó de “tímido y pasivo” en su reacción. El partido Demócrata defendió la postura adoptada por el presidente Obama frente al conflicto de Irán y lo exhortó a no dejar “huellas” estadounidenses a pesar de la presión de los republicanos.