Los abogados de la parroquia San Carlos de Borromeo, trabajan en el caso de Alexa, la menor hondureña de cinco años que el jueves anterior fue retenida por 29 horas en el aeropuerto de Barajas.
Diana Galindo, la apoderada legal, informó a LA PRENSA que tras un primer intento en el Juzgado de Guardia, se les denegó la medida cautelar para que la menor se quedara en el país.
Fue a través de lo contencioso que se logró que el juez determinara que la menor podía permanecer con su madre, hasta el jueves 7 de febrero que es cuando vence el boleto de avión que tiene la menor.
“La madre tiene la patria potestad de la niña y es lo que nosotros vamos a presentarle al juez. Estamos esperando que nos indiquen la fecha de la audiencia para justificar las razones por las que la niña debe quedarse en el país”, informó Galindo.
Wendy, la madre de la menor, lucha para que su hija no regrese a Honduras, pero ha decidido no hablar a los medios de comunicación mientras el caso se ventila en los juzgados españoles, informaron los abogados.
Las acciones
Wendy soñaba reencontrarse con su hija, a la que no veía desde que era una bebé, pero lo que era alegría se tornó en angustia cuando a Alexa, su hija y a Dulce su prima, agentes de migración en España las detuvieron, alegando que el dinero que traían para su estancia en ese país era insuficiente.
Las pasaron a las oficinas de los inadmitidos en el aeropuerto internacional de Barajas, donde la niña pasó 29 horas, y Dulce tuvo que vivir 48 horas de angustia, hasta que tomó el vuelo de regreso a Honduras a las 1:30 pm del sábado.
Las acciones legales del cuerpo de abogados de la Parroquia San Carlos de Borromeo, se encaminan a pedir la residencia de la niña hondureña, para que no la separen de su madre y logre quedarse en España.
“Estamos trabajando el caso para presentar ante el juez las razones por las que la niña debe quedarse con su madre. Estamos a la espera del desarrollo de la audiencia y buscamos evitar la expulsión de la menor hacia Honduras. Ya está en el país y vamos a buscar que se quede”, dijo Galindo.
Pero los minutos cuentan, el jueves vence el plazo que dio el juez y si no se lograba que el juez estime que hay razones de peso para que deba quedarse, deberá retornar a Tegucigalpa, tal como lo establece el pasaje de retorno que tiene la menor.
El viaje
Salieron de Tegucigalpa, fue un viaje que durante cuatro años planificó Wendy para que tanto su hija y su sobrina visitaran España y llegaron en calidad de turistas.
Pasarían según sus planes una semana de vacaciones, el vuelo salió con destino a Madrid, las dos iban emocionadas, era su primer viaje, las doce horas de vuelo, no las cansaron, la emoción les hacía olvidar el sueño.
Al bajar del avión, la emoción cambió en angustia, cuando dos agentes de migración revisaban sus documentos, le pedían explicaciones a Dulce del viaje, del dinero para mantenerse durante la semana que estarían en el país y eso la puso nerviosa.
Al final los agentes le negaron la entrada y las llevaron al salón de inadmitidos, donde era un cuarto, con una cama y un baño. Allí transcurrieron las horas, mientras afuera la desesperación de la madre iba en aumento, la mujer pensaba lo peor.
“Estábamos muy preocupados, preguntando si estaban bien, si habían comido, si les daban buenas atenciones. Es que tantas horas encerradas era como si las tuvieran presas y por eso buscamos ayuda. Lamento que mi sobrina no pudiera quedarse en el país”, dijo la madre a medios en España.
Tanto Dulce como Alexa presentaron a las autoridades migratorias, los boletos de ida y vuelta, las reservaciones de hotel y 1,300 euros, pero las autoridades los desestimaron y les negaron la entrada.