El huracán Jimena, con vientos de 145 km/h y grado de peligrosidad “fuerte”, tocó tierra ayer en la península de Baja California Sur, en el Pacífico mexicano, adonde provocó daños en viviendas, caída de árboles y postes e inundaciones.
“La mayor parte del cuerpo del huracán ya está en tierra a la altura de Puerto San Carlos, en la porción centro-sur de la extensa península de Baja California”, dijo vía telefónica Mónica Jiménez, del Servicio Meteorológico Nacional, SMN. Jimena tocó tierra como huracán categoría 2 en la escala Saffir-Simpson de 5 y poco después se degradó a categoría 1 con aún poderosos vientos sostenidos de 145 km/h, según el último reporte del Centro Nacional de Huracanes, CNH, de Estados Unidos, con sede en Miami.
De acuerdo con el último boletín del SMN, el centro de Jimena se encontraba sobre la sierra de Baja California, a 75 km al suroeste de Mulege y a 105 km al suroeste de Santa Rosalía y mantenía su desplazamiento hacia el norte a 20 km/h.
El SMN señaló que el centro del huracán “es lo menos relevante”, ya que el semicírculo nor-oriental, donde está concentrada la mayor parte del poderío del fenómeno, está en tierra sobre la península, afectándola con toda su fuerza.
El pronóstico sigue siendo que el grueso del huracán seguirá bordeando la costa de Baja California, dominada por un conjunto de islas escasamente habitadas y que ya se encontraban en alerta, antes de internarse definitivamente en tierra en las inmediaciones de San José de Gracia, con poco más de 150 habitantes y localizada a unos kilómetros de la costa del Pacífico.