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Hondureña en EUA: 'Después de 37 años por fin conocí a mi padre'

  • Actualizado: 18 enero 2016 /

La vida de María Isabel Moreira cambió cuando conoció a su padre.

Nueva York, Estados Unidos

La búsqueda de María Isabel Moreira ha llegado a su fin luego de más de 37 años en los que su inquebrantable determinación, un anhelo que nació desde su niñez en Barranquilla, Colombia, y un incontenible deseo de darle su amor a aquel ser al que solo conocía por su nombre y nacionalidad la llevaron a tocar las puertas de Diario La Prensa. Su vida cambió inmediatamente después de que aquella publicación del 27 de noviembre de 2014 se convirtiera en el instrumento que la puso frente a su padre, el hondureño José Moreira.

“Pese a la ausencia de mi padre recuerdo que mi infancia fue muy feliz, pero siempre existía aquel vacío dentro de mí. Nunca me faltó la comida; mi madre como pudo cubrió cada una de mis necesidades.

Hablar de un padre me ponía incómoda. Cuando se les celebraba su día, yo no participaba porque no tenía a quien darle el regalo. Me molestaba mucho cuando llegaban esas fechas. En casa nunca se hablaba de él ni bien ni mal; era como un tabú”, relató María Isabel.

A medida que ella crecía, la ausencia de un padre fue calando más profundo en la oriunda de Cali y el paso del tiempo aumentaba la necesidad de saber quién era su papá, por lo menos su nombre o aspecto físico. A los 15 años, como regalo de cumpleaños, su madre le permitió leer la única carta que su padre escribió, en la que preguntaba por el bienestar de su primogénita.

“En la carta preguntaba por mi salud, le decía a mami si tenía para la leche y los pañales. En el mismo sobre estaba su acta de bautismo hondureña, en la que aparecía toda la información de él. En ese momento me enteré de que era de Tegucigalpa, que había sido bombero. Inclusive mi mamá me hablo de cómo se habían conocido. A los 19 años inicio la búsqueda incesante a través de una organización que busca personas desaparecidas, pero no me pudieron ayudar y decidí acudir a los consulados de Honduras y Colombia”, agregó la profesional de la contaduría.

Durante los siguientes meses, sus cartas, correos electrónicos y constantes llamadas al consulado hondureño en Colombia y el departamento de Relaciones Exteriores de Honduras en busca de ayuda nunca fueron contestados. La falta de apoyo de las autoridades la obligó a utilizar la popularidad de las redes sociales para conocer el paradero de su padre, sin resultado alguno, hasta que en medio de su desesperación alguien le sugirió escribir a los periódicos y allí es donde aparece La Prensa.

“Diario La Prensa abrió las puertas para que me pudiera comunicar con mi familia. Casi de manera inmediata empecé a recibir correos electrónicos de primos, tías, sobrinos y con la misma inmediatez se dio la primera conversación telefónica con mi padre. Yo no lo podía creer. Al inicio fue algo difícil, ya que siento que él no se sentía cómodo hablando conmigo, me hizo sentir mal y me bloqueaba mentalmente.

Me entristecía que no fuera emotivo conmigo, como siempre soñé que un padre debería ser con su hija”.

Hábleme un poco más acerca de esos primeros contactos con él. 'Fueron muy tristes. Al inicio lo llamaba mucho desde Colombia y nunca me contestaba. Era algo traumático, ya que no hacía el esfuerzo de conversar conmigo. Dejé de llamarlo un tiempo y cierto día deseaba escucharlo y llamé. Mi sorpresa fue que contestó él y empezamos a conversar. Me contó que él me nombró María Isabel. Me preguntó miles de cosas, me pidió perdón y me explicó que él nunca quiso abandonarme y que mi madre había huido conmigo. Me pidió mi teléfono y aunque no me llamaba nunca, me encargué de mantener el contacto y en octubre del año pasado me llamó por primera vez'.

Foto: La Prensa

María Isabel Moreira durante el encuentro con su padre José Moreira.
¿Qué tal fue verlo en persona recientemente aquí en Nueva York?

'Desde octubre para acá, la relación había mejorado mucho. Él siempre llama, conversa mucho conmigo y tiene una bella relación con mi hija. Todo mejoró y la comunicación ha sido fluida. Al verlo en Nueva York, la única sensación que tuve es una tranquilidad total. Pensé Dios mío por fin lo conozco. Estaba feliz de que me viera, me abrazara. Fue algo más precioso de lo que yo esperaba. Además tuve la oportunidad de conocer a mi hermano Andrés Moreira'.

Ahora que lo conoce, ¿cómo lo puede describir?

'Mi papa es una persona muy inteligente, piensa bien las cosas antes de expresarse, es muy carismático y muy divertido. Nunca lo imagine así. Pensé que era un señor bien aburrido. No es tan serio como parece y tiene su sentido del humor, algo que me pareció muy agradable'.

¿Cuáles son los planes que tienen luego del encuentro aquí en Nueva York?

'Nuestros planes son seguirnos viendo, comunicándonos, creciendo en esta relación de padre, hija y nieta. Haremos el esfuerzo para vernos aunque sea una vez al año. Le permitiré que continúe relacionándose con su nieta porque siento que le ha agradado mucho. A corto plazo sé que está haciendo planes para venir de vacaciones a Colombia con el resto de su familia y aquí lo veré de nuevo'.

El hecho de que don José Moreira, su papá, padezca cáncer, ¿qué tanto le ha impactado?

'Lo he tomado con mucha tranquilidad. Lamentablemente esa enfermedad tan mala es muy común ahora. Conozco personas que han pasado por eso y la han vencido. Confío en Dios que él va a estar bien. Sé que en Canadá está bien atendido y que la medicina está bien avanzada. Además cuando lo vi me pude dar cuenta de que tiene un hermoso semblante. Su fuerza de voluntad para salir adelante es tan grande que no me voy a preocupar mucho'.

Ahora que ya terminó esta búsqueda de toda una vida, ¿cómo se siente María Isabel Moreira?

'Me siento completa, totalmente tranquila y satisfecha. El año 2016 es el primero en que he empezado a ver las cosas diferentes. Mi vida está llena de paz y tranquilidad total, me siento viva, hay mucha calma en mi alma y mi corazón.