El Premio Nobel de Literatura laureó ayer en Estocolmo a la escritora alemana de origen rumano Herta Müller que, con su prosa impregnada de poesía, fue una voz levantada contra la dictadura de Nicolae Ceausescu, caída hace exactamente veinte años.
Herta Müller, nacida el 17 de agosto de 1953 en el pueblo rumano germanohablante de Nitchidorf, cerca de Timisoara, fue galardonada por haber dibujado los paisajes del abandono con la densidad de la poesía y la objetividad de la prosa.
El anuncio del premio fue recibido con alegría y orgullo en su pueblo natal, porque “hoy, Nitchidorf existe en el mapa”, según declaró su alcalde, Ioan Mascovescu. Estudiante y luego traductora en una fábrica, Müller fue siempre opositora al régimen de Ceausescu, y resistió a las presiones de la Securitate, la tristemente célebre policía política del régimen, rehusando servir de indicadora.
Pese a todas las presiones, la que ayer se ha convertido en la undécima mujer laureada con el Nobel de Literatura, prosiguió su combate.
“Es una gran artista de las palabras; pero no es sólo una gran artista, tiene también algo que contar”, declaró el nuevo secretario permanente de la Academia Sueca, Peter Englund.
Trayectoria
Desde su primer libro de cuentos, “En tierras bajas”, escrito en 1982 pero censurado en Rumania y publicado solamente dos años después en Alemania, “Herta Müller no ha cesado de describir las condiciones de vida bajo la dictadura, con su cortejo de corrupción, de intolerancia, de opresión, señala la Academia Sueca En su obra se cuenta una historia muy intensa con un estilo único.
Basta con leer media página para saber que un texto es de Herta Müller”, recalca Englund. “Además, frases cortas, riqueza de las imágenes y una precisión extrema en el manejo del idioma”, agrega.
A causa de la prohibición de publica sus obras en Rumania, Herta Müller optó en 1987 por exiliarse en Alemania del Oeste junto con su marido, el escritor, Richard Wagner. “Pero no por ello cesó de condenar la dictadura, y sus novelas «La piel del zorro», «La bestia del corazón» o «La convocatoria», publicadas en los años 1990, dan, con sus detalles cincelados, una imagen de la vida diaria en una dictadura petrificada”, indica la Academia Sueca en sus considerandos.
Su última novela «Atemschaukel» (2009) amplía el terreno de su contestación al describir el exilio de los rumanos germanohablantes en la Unión Soviética.
La obra está basada en la experiencia vivida durante cinco años por su madre en un campo de trabajo soviético después de la Segunda Guerra Mundial. “Su padre formó parte de la Waffen-SS.
Más allá de la vida cotidiana bajo la dictadura, la obra de Müller describe la vida de las minorías fuera de la Historia común, la vida de alguien fuera hasta de su propia familia, de alguien que decide incluso cambiar de país para descubrir que eso no cambia nada”, comenta Englund.
Polémica por nominación
Bogotá. La artífice de las gestiones que lograron la liberación de una docena de rehenes en poder de las Farc figura como candidata al prestigioso Premio Nobel de la Paz, una posibilidad revestida de polémica debido a que su posición es radicalmente opuesta a la del presidente Álvaro Uribe respecto a la guerra interna en Colombia.
Algunos opinan que Piedad Córdoba, una mujer de carácter fuerte, de tez morena y que suele llevar un turbante, es una de las aspirantes con más posibilidades de obtener el galardón entregado anualmente en Oslo.
El director del Instituto de Investigaciones sobre Paz de Noruega, Kristian Berg Harpviken, cree que Córdoba es la preferida del jurado del Nobel de la Paz. Pero advirtió que su comentario no está basado en ninguna fuente directa de los encargados.