El líder libio Muamar Kadhafi acusó el jueves a los manifestantes que desde hace diez días reclaman su caída del poder de estar vinculados a la red islamista Al Qaida de Osama bin Laden y de actuar bajo los efectos de las drogas.
Kadhafi se dirigió a la población en un mensaje audio transmitido por televisión desde Zauiya, una localidad al oeste de Trípoli, teatro de feroces enfrentamientos.
'Ustedes en Zawiya han escogido a Bin Laden', proclamó. 'Ellos (los hombres de Bin Laden) les han dado drogas', afirmó.
Insurrección contra Gadafi controla el este de Libia
El líder libio Muamar al Gadafi se hallaba ayer asediado por una rebelión que controlaba el este del país y por la presión internacional para que se abstenga de desencadenar un nuevo baño de sangre para salvar a su régimen.
La insurrección parecía sólidamente implantada en Cirenaica, una región que representa aproximadamente un tercio de Libia y dispone de abundantes recursos petroleros, indicaron periodistas de la AFP y habitantes del lugar.
Los reporteros de la AFP avistaron a rebeldes armados y a soldados que se sumaron a la causa de los insurgentes en la carretera que va de la frontera egipcia a Tobruk (150 km al oeste).
“Cirenaica no está más bajo el control del Gobierno libio y hay enfrentamientos y violencia en todo el país”, sintetizó en Roma el canciller italiano Franco Frattini.
Reacción
El presidente estadounidense Barack Obama declaró ayer que la represión armada y el baño de sangre en curso en Libia son “escandalosos” y señaló que los responsables de la violencia deben ser “responsabilizados” por sus actos.
Obama, en sus primeras declaraciones televisadas sobre la crisis libia, dijo que enviará a la secretaria de Estado Hillary Clinton a Ginebra para una reunión del Consejo de Derechos Humanos de la ONU y dialogar con los cancilleres de países aliados.
“El sufrimiento y el baño de sangre son escandalosos e inaceptables”, dijo Obama desde la Casa Blanca.
“Y también lo son las amenazas y órdenes de disparar a manifestantes pacíficos y seguir castigando al pueblo de Libia. Esos actos violan las normas internacionales y todos los estándares de la decencia común. Esta violencia debe terminar”, agregó.
La represión del levantamiento popular dejó 640 muertos desde que empezó el 15 de febrero, según datos divulgados en París por la Federación Internacional de Derechos Humanos, FIDH. El balance gubernamental de víctimas era el martes de 300 muertos, 111 de ellos militares.
Todas esas cifras podrían ser superadas rápidamente si al Gadafi, de 68 años, en el poder desde 1969, cumple su promesa de “luchar hasta la muerte”. El martes, el “guía de la revolución” ordenó aplastar la rebelión y llamó a sus seguidores a salir ayer a las calles para expresarle su apoyo y “capturar a las ratas” que buscan derribar a la Jamahiriya (república de masas) Árabe Popular y Socialista. Esa convocatoria sólo fue acatada por unas pocas decenas de manifestantes en Trípoli.
EUA considera “toda una gama de medidas”, incluyendo sanciones unilaterales y multilaterales, en respuesta a la represión libia, indicó el portavoz del Departamento de Estado. También la Unión Europea, UE, se movilizaba para decidir eventuales sanciones.
Contra EUA
El canciller cubano Bruno Rodríguez acusó en cambio a “políticos y medios” de Estados Unidos de “incitar a la violencia” en Libia. El líder cubano Fidel Castro había asegurado el martes que Estados Unidos “no vacilaría en dar a la OTAN la orden de invadir ese rico país”.
La insurrección en Libia, un país miembro de la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo), está teniendo fuerte impacto en el precio del crudo.
El barril de Brent superó ayer los 110 dólares en Londres, un máximo desde septiembre de 2008, y el WTI alcanzó en Nueva York los cien dólares por primera vez desde inicios de 2008.
Un desertor del régimen, Mustafá Abdeljalil, que renunció a su cargo de ministro de Justicia, dijo ayer que tiene “la prueba de que al Gadafi dio la orden” de atentar en 1998 contra un avión de la Pan Am sobre Lockerbie, en Escocia, que causó 270 muertos.
La crisis libia podría desencadenar un éxodo de proporciones bíblicas, advirtió el ministro italiano de Exteriores.
Gadafi ordenó ataque de Lockerbie: ex ministro
Un ex ministro de Justicia libio afirmó que Muamar al Gadafi ordenó personalmente el atentado dinamitero contra un avión que estalló sobre Lockerbie, Escocia, en 1988, con un saldo de 270 muertos, según el tabloide sueco Expressen.
Según la publicación, Mustafa Abdel-Jalil dijo a su corresponsal en Libia ayer: “Tengo pruebas de que al Gadafi dio la orden sobre Lockerbie”, aunque no la describió. Abdel-Jalil renunció para protestar por la violencia contra los manifestantes antigubernamentales. Dijo a la publicación que al Gadafi impartió la orden a Abdel Baset al-Megrahi, el único condenado por la destrucción del vuelo 103 de Pan Am que mató a las 259 personas a bordo y a once en tierra.
“Para ocultarlo, él hizo todo lo que estaba en su poder para que al-Megrahi regresara de Escocia”, dijo Abdel-Jalil según el tabloide.
Al-Megrahi fue dejado en libertad por compasión en agosto de 2009 de una prisión escocesa por considerar que padecía de cáncer de próstata y que podía morir pronto. Todavía está vivo.
Castro, Chávez y Ortega lo apoyan
Cuba, Venezuela y Nicaragua se diferenciaron ayer de la lluvia de condenas internacionales al régimen libio de Muamar al Gadafi, con lo que rompieron el consenso de los Gobiernos latinoamericanos sobre las revueltas en el mundo árabe.
Hace poco, menos de dos semanas, los Gobiernos de la región celebraron la caída de Hosni Mubarak en Egipto o bien se mantuvieron en silencio. No ha sido así respecto del régimen de al Gadafi. Mientras algunos Gobiernos de la región, como Brasil, Perú y Chile, condenaron abiertamente la violenta represión contra los manifestantes libios, el cubano Fidel Castro denunció que EUA y la OTAN planean una inminente invasión del país. El gobierno de Hugo Chávez se mostró preocupado por la situación “en el país hermano”. Y el presidente nicaragüense Daniel Ortega expresó sin ambigüedades su solidaridad con el dictador libio.
En una de sus habituales “reflexiones”, Castro rompió el coro internacional de críticas al Gadafi y acusó a Washington de querer aprovecharse de la revuelta en Libia para invadir la nación y apoderarse de sus reservas de petróleo. Castro fue un hombre cercano a al Gadafi y comparte con él un pasado revolucionario.
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