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Arrestan en España a integrante de banda mexicana que secuestraba a ricos y los encerraba en ataúdes

  • Actualizado: 26 octubre 2017 /

Las investigaciones en México demostraron que esta española formaba parte de la organización de secuestradores de su esposo.

Redacción.

La Guardia Civil española arrestó a una mujer que formaba parte de una peligrosa organización criminal asentada en México y conocida por secuestrar a ricos y encerrarlos durante meses en ataúdes hasta que cobraban un rescate.

El arrestó se dio en Gijón donde la mujer de nacionalidad española, Isabel Mazarro Gómez de Santiago, logró ser aprehendida después de meses en fuga.

Según detalló El Confidencial, Mazarro Gómez de Santiago, llegó huyendo a España hace pocos meses luego de que su marido, y cabecilla de la banda, el chileno Raúl Julio Escobar Poblete, fuera arrestado el 30 de mayo por la policía mexicana cuando intentaba cobrar uno de los rescates.

La detención de Mazarro responde a una petición de la Procuraduría General de la República (PGR) de México enviada a la Guardia Civil hace dos semanas. Los agentes habían hallado una primera pista de la fugitiva en Alicante, pero su rastro se encaminaba posteriormente hacia Asturias. Allí, finalmente fue descubierta.

Isabel Mazarro Gómez de Santiago

Isabel Mazarro Gómez de Santiago está acusada de colaborar en la carrera delictiva de su esposo

Tras pasar a disposición judicial, ha quedado en libertad a la espera de que se ejecute su extradición a México, informó El Confidencial.

Mazarro, de unos 40 años, está acusada de colaborar en la carrera delictiva de su esposo, que antes de dedicarse a los secuestros extorsivos fundó en su país una organización terrorista de ideología marxista-leninista en contra de la dictadura de Augusto Pinochet. En ese grupo, autodenominado Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR), Escobar era conocido con el nombre en clave de comandante Emilio.

Antes de ser detenido Escobar llevaba años instalado en México utilizando el nombre falso de Ramón Alberto Guerra Valencia haciéndose pasar por un empresario, pero su verdadero trabajo era el secuestro de inversores y jubilados extranjeros.

A uno de ellos, el hotelero Carlos Xavier Araiza Torres, lo tuvo durante 10 meses en una pequeña habitación de nueve metros cuadrados, aunque gran parte de ese tiempo fue obligado a permanecer en un ataúd de madera. Para aumentar la tortura, la banda de Mazarro le ponía música a todo volumen durante las 24 horas del día. Los investigadores lo vinculan con al menos cinco cautiverios.