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El bosque de una familia puede ayudar a salvar al planeta  

  • Actualizado: 15 octubre 2016 /

EUA tiene 304 millones de hectáreas de bosques y más de la mitad se encuentran en manos de ciudadanos particulares.

Oregón, Estados Unidos

La familia de Eve Lonnquist ha sido dueña de un bosque en las montañas del noroeste de Oregón desde que su abuela compró el terreno en 1919. Su padre, con 95 años de edad, todavía vive en la propiedad de 64 hectáreas. Y ella y su esposa manejan hasta allá desde su casa, en las afueras de Portland.

Sin embargo, en las últimas fechas, Lonnquist, de 59 años, retirada hace poco, ha estado pensando en el futuro del terreno de su familia. Como muchos dueños de pequeños bosques, extraen algún ingreso de la explotación forestal y le gustaría seguir haciéndolo. Sin embargo, también le gustaría ver que el bosque, con sus grupos de abetos Douglas, alisos y cerezos, esté protegido de la tala indiscriminada o que se lo vendan a constructoras.

“Para nosotros, la propiedad es la historia de nuestra familia”, comentó.

Más de la mitad de las 304 millones de hectáreas de bosques en Estados Unidos son de propiedad privada, la mayoría de las cuales está en manos de personas como Lonnquist, con terrenos de 405 hectáreas o menos. Estos bosques arguyen las organizaciones ambientalistas, representan un recurso enorme, sin explotar, para combatir los efectos del cambio climático.

Almacenes de carbono. Conservar los árboles y ganar dinero con ellos podría parecer incompatible. Sin embargo, Lonnquist espera hacer ambas cosas al capitalizar la capacidad del bosque para limpiar el aire, convirtiendo el carbono almacenado en el bosque en créditos que se pueden vender a contaminadores que necesitan compensar su huella de carbono.

“Los árboles son la forma número uno en la que se puede quitar el carbono de la atmósfera y almacenarlo en la vegetación en el largo plazo”, dijo Brian Kittler, el director de la oficina regional occidental del Instituto Pinchot para la Conservación, que tiene un programa en Oregón para ayudar a los dueños de bosques a desarrollar proyectos rentables sobre el carbono.

Ya se han enlistado como almacenes de carbono a bosques más grandes por todo el mundo, gracias a programas como la iniciativa de Naciones Unidas para la reducción de emisiones de la deforestación y la degradación de bosques en los países en desarrollo (REDD), que fomentan la conservación forestal en todo el mundo a cambio de créditos que se pueden vender en los mercados globales de carbono.

Algunas grandes madereras, incluida Potlatch, también han entrado en los mercados y han reducido la explotación forestal a niveles por debajo de los límites legales para recibir millones de dólares en créditos.

Algunos dueños creen, equivocadamente, que para entrar en los mercados del carbono deben renunciar a los ingresos por la explotación forestal. Y algunos son renuentes a perder la capacidad de convertir sus árboles en dinero en efectivo con rapidez, se han resistido a firmar contratos para mantener un bosque por 15 a 125 años.

Aun más abrumador es que el costo de llevar un bosque al mercado del carbono, un proceso que involucra realizar un inventario de los árboles, tasar el contenido de carbono del bosque, estimar el crecimiento futuro y someterse a varios niveles de auditorías , ha sido tan alto que se eliminaría cualquier ganancia para la mayoría de los pequeños terratenientes.

Durante años, las organizaciones ambientalistas, como el Instituto Pinchot y Nature Conservancy, han estado buscando una forma de eludir estas trabas, instruyendo a los dueños sobre el potencial de los mercados para generar ingresos.

“Tradicionalmente, tu única herramienta para generar ingresos ha sido la cosecha de madera”, comentó Josh Parrish, el director del programa de trabajo en los bosques de Nature Conservancy, que están trabajando con los dueños de bosques particulares en Pensilvania y Tennessee. “Lo bueno del carbono es, esencialmente, que se le está pagando a la gente para que mejore la administración forestal”.

De hecho, si los dueños de pequeños bosques pueden superar las barreras, los mercados de carbono pueden ser rentables, proporcionando ingresos por hasta 235,000 dólares en los primeros seis años y alrededor de 6,000 dólares al año después de eso. The New York Times