17/01/2026
12:01 AM

Criminalidad, abandono y deudas hunden a Detroit

Además de los problemas sociales, los ciudadanos corren el riesgo de perder sus pensiones.

La quiebra de la ciudad estadounidense de Detroit, símbolo del auge de la industria del automóvil en el siglo XX, es una oportunidad para mejorar, dijo este viernes el gobernador de Michigan, en un momento en el cual muchos jubilados en la ciudad temen ver recortadas sus pensiones.

Detroit se declaró el jueves en quiebra, en el último capítulo de una lenta agonía de más de medio siglo y de pésimas gestiones financieras, convirtiéndose así en la ciudad más grande de Estados Unidos en haberse acogido a esta posibilidad que ofrece la ley.

La ciudad, en el noreste de Estados Unidos, tiene una deuda récord de 18,500 millones de dólares y las autoridades municipales ya habían advertido el mes pasado que no podrían pagar parte de este monto.

En una conferencia de prensa, el gobernador Rick Snyder defendió la decisión de declarar la ciudad en quiebra e intentó calmar a los ciudadanos.

“Queremos tranquilizar a los ciudadanos: todo va a seguir funcionando con normalidad”, expresó. “Llegó el momento de encaminar a Detroit”.

La población de Detroit ha disminuido a menos de la mitad desde 1950, pasando de 1.8 millones de personas a 685,000 habitantes actualmente.

“Llegamos al punto donde no podemos seguir aplazando eternamente el problema”, declaró por su parte Kevyn Orr, experto encargado de gestionar la crisis.

Abandono y criminalidad

El lento declive económico y financiero de Detroit ha ido en paralelo al éxodo de sus habitantes y la ciudad ha perdido la mitad de su población en los últimos 60 años.

La ciudad ofrece un aspecto desolador, con 78,000 edificios abandonados y problemas graves en los servicios públicos. Por falta de presupuesto solo están en actividad un tercio de las ambulancias y el 40% del alumbrado público no funciona, lo que deja a muchos barrios sin luz.

Los índices de criminalidad son los más altos de los últimos 40 años y la policía tarda 58 minutos en llegar al lugar de un crimen en promedio, frente a 11 minutos en todo Estados Unidos.

Este proceso es seguido con atención por los trabajadores cuyas pensiones dependen en alguna medida de la ciudad, que temen que sus ingresos se vean disminuidos.

Detroit debe 9,000 millones de dólares a los fondos de pensiones de sus trabajadores. Según el encargado de gestionar el proceso de quiebra, la ciudad tiene cerca de 2,000 millones de dólares para pagar el total de 12,000 millones de la deuda que no está asegurada, lo que incluye a los fondos de pensión.

“Los empleados públicos de Detroit han trabajado muy duro y han seguido las reglas, y ahora su derecho a retirarse con dignidad está en peligro”, dijo en un comunicado el presidente del sincato de funcionarios estadounidense, Lee Saunders.

Jueza ordena retirar petición

En tanto, una jueza de Michigan ordenó a la ciudad estadounidense de Detroit que retire su solicitud de bancarrota al considerar que la medida reducirí­a pensiones que están protegidas por ley y viola la constitución del estado.

La jueza Rosemarie Aquilina, del Tribunal del 30 Circuito, también recomendó al gobernador de Michigan, Rick Snyder, que lea la Constitución estatal y “reconsidere sus acciones”.

Snyder autorizó el jueves la solicitud de declaración de bancarrota de Detroit que habí­a recomendado el administrador de emergencia de la ciudad, Kevyn Orr.

La bancarrota o quiebra tiene que ser autorizada por un juez federal, que determinará en un periodo de entre 30 y 90 días, si la ciudad estadounidense es elegible para el proceso.

Esta disposición legal se aplica exclusivamente a los municipios, y su propósito es permitirle que reestructuren sus deudas, esto es, que pongan en orden de prioridad a sus acreedores, algunos de los cuales recuperarán parte de sus dineros y otros nada.

Poco antes de la solicitud de declaración de bancarrota, los representantes de fondos de pensiones habí­an solicitado a la jueza Aquilina que bloqueara el proceso para evitar verse afectados por la suspensión de pagos.

Fábricas no se afectarán

La declaración de la bancarrota de Detroit, conocida como Motor City por ser el centro del sector del automóvil de Estados Unidos desde hace más de un siglo, no afectará a los tres grandes fabricantes estadounidenses, General Motors (GM), Ford y el Grupo Chrysler.

En las últimas horas los tres fabricantes han emitido comunicados en los que, además de expresar su apoyo a la ciudad que los acoge, han dejado claro que la quiebra de Detroit no afectará a sus operaciones.

“GM ha valorado las potenciales implicaciones de la bancarrota de Detroit y no anticipamos ningún impacto a nuestras operaciones diarias o perspectivas de negocio”, dijo GM.

“Sin embargo, nuestros primeros pensamientos son para nuestros vecinos de toda la ciudad”, dijo el fabricante.

Ford y el Grupo Chrysler se expresaron en términos similares.