Las negociaciones de paz entre el Gobierno colombiano y la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia se reanudaron ayer en La Habana en medio de nuevos combates en Colombia que dejaron nueve muertos, luego del secuestro de dos policías.
Delegados de ambas partes se reunieron a puertas cerradas en el Palacio de las Convenciones de La Habana, sede de las de las negociaciones iniciadas el 19 de noviembre para poner a un conflicto de casi medio siglo.
En Colombia se mantienen las hostilidades. Cuatro soldados murieron y otros dos resultaron heridos ayer al enfrentar a un grupo de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) en el departamento sureño de Nariño. A su vez, cinco guerrilleros perecieron en otro combate en el departamento de Antioquia, según informó el Ejército.
Estos enfrentamientos siguieron al secuestro de dos policías en el departamento de Valle del Cauca hace seis días.
El jefe negociador del Gobierno, Humberto de la Calle, reiteró ayer en La Habana la condena al secuestro de los dos policías. Advirtió que el gobierno del presidente Juan Manuel Santos continuará la guerra contra las Farc mientras dialoga y no aceptará un alto al fuego.
“Estas acciones de las Farc no las podemos aceptar, y no solo las rechazamos sino que queremos advertir que el propósito es obligar al Gobierno a un cese bilateral del fuego”, dijo De la Calle al reanudarse las pláticas en el Palacio de las Convenciones de La Habana tras un receso de seis días.
“Solo habrá cese bilateral el día que firmemos un acuerdo para terminar el proceso de paz”, dijo De la Calle en una grabación de audio entregada a la prensa en La Habana. Añadió que la orden del presidente Santos es continuar “persiguiendo a las Farc en todo el territorio nacional”. AFP