Ciudad de México. La captura de Carlos Oliva Castillo, alias “Rana”, considerado tercero en la cadena de mando de la organización criminal Zetas y cerebro del ataque incendiario contra un casino en el que murieron 52 personas, descabeza a ese grupo en el corazón de sus principales bastiones.
El presunto criminal -presentado ayer esposado en la capital mexicana en compañía de su supuesta pareja sentimental y el jefe de su escolta personal-, es acusado por las autoridades de ser el líder de los Zetas en los estados de Nuevo León, Coahuila y Tamaulipas, en el noreste de México, un triángulo de estados en el que esa organización narcotraficante ha concentrado todo su poder.
“Rana”, de 37 años, fue detenido el miércoles en Saltillo, capital de Coahuila, por soldados del Ejército mexicano de la Sexta Zona Militar, que desde el 28 de agosto pasado encabezan la operación Escorpión con la cual busca debilitar las estructuras de mando, financieras, operativas y logísticas del crimen organizado en esos tres estados del noreste de México.
En esa región opera también el poderoso cartel de las drogas del Golfo, del que inicialmente los Zetas eran brazo armado hasta que las dos organizaciones rompieron sus lazos en marzo de 2010 y se lanzaron a una guerra sin cuartel para dominar el territorio.
Cabecilla
La Secretaría de la Defensa Nacional, Sedena, sostuvo ayer que Oliva Castillo es “uno de los líderes más importantes” de esa organización delictiva, sólo debajo de Heriberto Lazcano Lazcano, alias “Lazca”, y de Miguel Ángel Treviño Morales, alias “40”, dos de los narcotraficantes más buscados del país.
Los Zetas son uno de los carteles más sangrientos de México, a los que se acusa, entre otras cosas, del homicidio de 72 inmigrantes indocumentados, la mayoría centroamericanos, en Tamaulipas, en agosto de 2010.
Asimismo se les atribuye el asesinato de alrededor de 200 personas, cuyos cadáveres fueron hallados en una serie de fosas comunes este año, también en Tamaulipas.
Ese cartel ha intentado expandir a sangre y fuego su control territorial en México, lo que los enfrenta con otros grupos narcotraficantes.
Según las autoridades, los Zetas cada vez se involucran más en el secuestro y tráfico de inmigrantes indocumentados y tienen una fuerte presencia en Guatemala, donde en mayo pasado asesinaron a 27 campesinos.
De acuerdo con las investigaciones de las Fuerzas Armadas, el detenido dio la orden a su lugarteniente Francisco Medina Mejía, alias “Quemado”, de perpetrar el ataque incendiario contra el casino Royale de la ciudad de Monterrey para presionar el pago de una extorsión.
Las autoridades mexicanas han arrestado ya a 14 personas relacionadas con ese incendio en el que murieron 52 personas el pasado 25 de agosto, entre los que se cuentan autores materiales e intelectuales, la mayoría confesos.
Oliva Castillo, que empezó su carrera en los Zetas en 2005, fue detenido en una vivienda de Saltillo, ciudad a la que se había mudado para evitar las violentas confrontaciones que se producen en otros puntos entre los Zetas y el cartel del Golfo.