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Aparicio, fuera de peligro

  • Actualizado: 22 mayo 2010 /

Julio Aparicio ya está fuera de peligro, después de la terrible cornada que sufrió ayer toreando en Las Ventas.

    Julio Aparicio ya está fuera de peligro, después de la terrible cornada que sufrió ayer toreando en Las Ventas, superados definitivamente los primeros momentos de pánico y desconcierto, ahora con la alegría y la esperanza de que todo podrá seguir siendo igual para él en la vida, como hombre y como torero.

    El dolor sigue ahí, pero ya ha desaparecido la sombra de la tragedia. Ése era el clima que se respiraba en el ambiente de su entorno este mediodía, una vez que se supo que 'la operación (la segunda, de madrugada y por espacio de casi seis horas) ha ido bien', según los médicos.

    Julio Aparicio está en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del hospital madrileño '12 de Octubre', consciente y manteniendo sus constantes vitales. Esa noticia al amanecer condensaba el optimismo y la ilusión frente a la zozobra de la madrugada.

    Y desde luego ha empezado ya la cuenta atrás de su mejoría. Lo contaba también a EFE su mozo de espadas, Francisco José García 'Niño de Las Ventas'. 'Hemos entrado a la UCI a verle su hermana Pilar y yo. No habla pero en su expresión nos ha transmitido tranquilidad. Está consciente y sereno. Los toreros, los grandes toreros son así', explicó.

    Entre los familiares, miembros de la cuadrilla, compañeros, amigos y partidarios, que siguen montando guardia en los aledaños del centro médico, uno de los comentarios más optimistas aludía a la frase de los doctores, de que 'no habrá secuelas importantes, ni tienen por qué presentarse situaciones críticas'.

    Pero sigue la cautela, por ejemplo, cuando se habla de la rehabilitación, 'que necesariamente habrá de ser larga', también según los médicos.

    Aunque lo importante es poder volver siempre al comentario central: 'Su vida no corre peligro'. Porque se temió lo peor. Y es más, ahora hay que tener en cuenta también eso que nadie quiso plantearse en un principio, si el pitón va unos centímetros más allá.

    Así es como poco a poco se va descartando lo peor. Pasan las horas, y todo sigue girando en torno a las circunstancias, sobre todo a las posteriores, 'porque una vez que ha ocurrido lo que ha ocurrido, ya no tiene arreglo. Sólo hay que pedir a Dios que siga haciendo el milagro', comentó a EFE un resignado Julio Aparicio, padre.

    Y pese 'al agradecimiento por las muestras de cariño que nos llegan de todo el mundo, por el impacto de la noticia, de gente incluso que no conocemos pero que se siente muy íntimamente cercana al torero', señala Aparicio, hay un pasaje que la familia quiere borrar desde el respeto a su intimidad: 'Que no repitan más por televisión las imágenes de la cogida, por favor'.

    Un día antes de lo que ha podido ser una auténtica tragedia el mismo Julio Aparicio era noticia por una triunfal faena premiada con dos orejas en el Coliseo de Nimes, por cuya Puerta de los Cónsules salió a hombros, uno de los más altos honores que hay en el toreo.

    'Pues eso es lo que deben informar también las televisiones y los periódicos', reclamaba el padre, el veterano maestro Julio Aparicio.

    Y más comentarios y anécdotas que resumen el toreo desde las menudencias aparentemente más intrascendentes hasta su máxima grandeza.

    'El Niño de Las Ventas' aprovecha la presencia de los periodistas para reclamar más seguridad en el callejón de la plaza. 'Es una vergüenza, lo digo yo, que no podíamos correr por el callejón cuando llevábamos al maestro a la enfermería, para no tropezarnos con las chapas que había en el suelo, que utilizan como tejadillo los días de lluvia para que no se moje tanta gente que ocupa los burladeros, que allí no pintan nada, y mira si estorban'.

    Tiempo también para el elogio, al gesto del compañero 'El Cid', que tuvo que matar el toro que le hubiera correspondido en segundo lugar a Aparicio, su 'amigo del alma'.

    No atraviesa 'El Cid' precisamente el mejor momento en su carrera, y paradójicamente este toro de Aparicio le sirvió para un triunfo grande que le pone otra vez en el camino de las ferias y las plazas importantes. 'Ha sido el triunfo de Julio, que se va a recuperar pronto y bien, porque es un pedazo de persona y de torero', proclamaba 'El Cid'.

    Y uno de los hombres de la cuadrilla del diestro caído, Rafael González, que sabiendo lo que estaba pasando con su 'jefe' en la enfermería arriesgó con 'los palos' en ese último toro para dedicarle su particular homenaje cuajando un soberbio tercio de banderillas. 'Los toreros nos crecemos en el revés'.

    Fuerte cornada tiene muy grave a torero Aparicio

    El matador Julio Aparicio se encuentra “muy grave” tras sufrir ayer en la plaza de Las Ventas una cornada en el cuello que le atravesó la boca y la lengua, por lo que, tras ser operado en la enfermería del coso madrileño, fue evacuado a un hospital.

    El diestro sufrió una “herida en región submandibular con una trayectoria ascendente que penetra en cavidad bucal, atraviesa la lengua y alcanza el paladar con fractura del maxilar superior”, según el parte médico difundido tras la intervención.

    Aparicio estaba toreando al primero de la tarde en una de las corridas de la Feria de San Isidro cuando el astado le hizo perder pie y, con el diestro en el suelo, lo empitonó por el cuello, de forma que el asta le entró por el cuello y salió por la boca.

    Tras ser intervenido en la enfermería de Las Ventas, el torero fue evacuado con pronóstico “muy grave” al hospital 12 de Octubre de Madrid, aunque, en principio, no se teme por su vida.

    Apodado “Julito”, Aparicio es el hijo de un famoso torero de los años 50 del mismo nombre.

    El torero, cuyo apoderado es el francés Simon Casas, había triunfado el jueves en Nimes (sur de Francia) cortando dos orejas a su segundo toro en la segunda corrida de la Pentecostés en el coso nimeño. La corrida ha quedado en manos de sus dos compañeros de cartel, José Antonio Morante “Morante de la Puebla” y Manuel Jesús “El Cid”.

    Impactante

    Angustiados por la imagen de ese pitón saliendo por la boca de Julio Aparicio, pero con el ánimo tranquilo, continuó el festejo protagonizado por los toros inválidos de Juan Pedro Domecq, lo cual, lamentablemente, ha dejado de ser noticia. Este ganadero ha encontrado, es verdad, la dulzura el grado sumo en la misma medida que ha perdido la fuerza y la codicia. Se devolvieron dos, pero pudieron ser más. Todos, eso sí, bondadosos, cariñosos, cordiales y afectuosos. Pero eso es un sucedáneo del toro bravo.

    Al final, triunfó Manuel Jesús “El Cid” con el mejor de la tarde, el sexto, pero, antes, hubo toreo a la verónica de alta escuela, magnífico regalo de la terna, en tiempos de tanta sequía capoteadora.

    Se lució, dicho queda, Aparicio; después, Morante recibió a su primero con una suavísimas verónicas, preñadas de empaque, y, de nuevo, enloqueció a la plaza con el segundo sobrero que hizo quinto, al que le obligó a embestir en unos apasionados capotazos que supieron a gloria bendita. Y también “El Cid” protagonizó un quite de dos verónicas extraordinarias en su primero y volvió a lucirse a la salida del sexto.