Sicarias confiesan que cocinaban vivas a sus víctimas en México

Xóchitl y Ximena coincidieron en que su entrada al mundo del crimen organizado inició con el consumo de drogas en fiestas.

a historia de estas dos mujeres conmocionó a muchos, pues hablaron de cómo sus vidas cambiaron de la noche a la mañana tras ingresar a un cártel. Foto tomada de reporteniveluno.mx
a historia de estas dos mujeres conmocionó a muchos, pues hablaron de cómo sus vidas cambiaron de la noche a la mañana tras ingresar a un cártel. Foto tomada de reporteniveluno.mx

Nuevo León, México

Las vidas de Ximena y de Xóchitl cambiaron radicalmente de la noche a la mañana. Y es que de llevar una vida común con sus familias pasaron a ser parte de células del crimen organizado al participar como sicarias, "pozoleras" y secuestradoras.

Actualmente pagan condenas de entre 30 y 50 años por esos delitos en el Penal Femenil de Nuevo León.

Ximena, quien se convirtió en pistolera a los 20 años, habló sobre su primera encomienda como "pozolera".

¿Cómo fue tu inicio en el mundo de la delincuencia organizada?, se le cuestionó.
"Desaparecer personas, cocinarlas", respondió.

"Mi vida cambió muy drásticamente, pero pues ellos (los narcos) lo dijeron bien claro, es tú vida o la de la persona.

"Ellos mataban a las personas y yo las tenía que introducir en el tambo y echarles diésel y así, solas se iban consumiendo las personas", contó en el Penal Femenil.

El 1 de febrero se publicó que el Secretario de Seguridad estatal, Aldo Fasci, reveló que las mujeres estaban tomando más peso en los grupos de la delincuencia organizada como sicarias.

Y las cifras respaldan las afirmaciones del funcionario.

Por ejemplo, en los últimos cuatro años han sido asesinadas con armas de fuego 178 mujeres y de ellas 83 reúnen las características de una ejecución, según informes de la Fiscalía.

Cifras del Poder Judicial establecen que mil 679 mujeres han sido procesadas por narcomenudeo entre el 2015 y el 2019, y en la mayoría de los años la cifra reportó un incremento.

Mientras que 443 mujeres fueron procesadas el año pasado, 368 fueron en el 2018; 383 en el 2017; 239 en el 2016 y 246 durante el 2015.

EL NORTE entrevistó a dos sicarias que actualmente purgan una condena.

Por separado, ambas revelaron que para asesinar debían drogarse.

¿Qué fue lo más doloroso o lo más horrible que tuviste qué hacer para sobrevivir en ese mundo?, se le preguntó a Xóchitl, una mujer que pasó de ser chef a jefa de plaza para un cartel de la entidad.

"Lo peor que he hecho es cocinar a una persona estando viva, escuchar como grita, porque en ese mundo eres o tú o ellos", respondió.

"Porque uno prefiere su vida que la de los demás, cuando no los conocemos".
¿Cómo digeriste eso, fue muy duro?, se le cuestionó.

"En parte sí, en parteno porque estaba drogada, porque me drogaron, estaba drogada para hacer eso", dijo.

En la última década, según la Encuesta Nacional de Adicciones, el consumo de drogas ilegales entre las mujeres se triplicó en el estado.

Según el estudio, el uso de sustancias prohibidas entre la población femenina pasó del 2 por ciento en el 2008 al 6.3 por ciento en el 2016, la última cifra disponible.

Xóchitl y Ximena coincidieron en que su entrada al mundo del crimen organizado inició con el consumo de drogas en fiestas.

La Prensa