Taxista que no creía en coronavirus infectó a su esposa que está al borde de la muerte

Un taxista de Florida le pide a la gente que haga caso de las recomendaciones de las autoridades.

El caso de Brian Hitchens ha saltado a los medios a medida que se conoce más una declaración que publicó en Facebook.
El caso de Brian Hitchens ha saltado a los medios a medida que se conoce más una declaración que publicó en Facebook.

Florida, Estados Unidos

Un taxista de Florida que escribió en las redes que el coronavirus es un invento y luego cayó enfermo junto a su mujer dice ahora que con este virus "no se juega" y le pide a la gente que haga caso de las recomendaciones de las autoridades.

El caso de Brian Hitchens, que vive en Jupiter, en la costa este de Florida, ha saltado a los medios a medida que se conoce más una declaración que publicó la semana pasada en su cuenta de Facebook para contar lo que le ocurrió y cómo ha cambiado de opinión.

Él ya salió de lo peor aunque aún tiene coronavirus, pero su esposa, con la que lleva casado ocho años, está "sedada, conectada a un ventilador y sin dar señales de mejoría", dice en su mensaje.

El taxista de 46 años se dirige a los que todavía piensan que el coronavirus es una "crisis ficticia" o que su gravedad ha sido exagerada para decirles: "Con esta cosa no se juega, por favor escuchen a las autoridades y sigan el consejo de los expertos".

Es necesario mostrar "sentido común" cuando hay una pandemia, asevera Hitchens, que de un día para el otro empezó a sentirse mal, por lo que dejó de trabajar y se puso en cuarentena en su casa.

Su esposa también empezó a sentirse mal y fue a un centro médico, donde le dijeron que seguramente tenía el COVID-19 y que se pusiera en aislamiento en su hogar.

Al cabo de tres semanas estaban peor y, aunque casi no tenía energía para nada, Hitchens decidió el 18 de abril que era el momento de que fueran al hospital.

En el Palm Beach Gardens Medical Center les confirmaron que tenían coronavirus y quedaron ingresados en la unidad de cuidados intensivos, según su relato.

Él nunca necesitó respirador y mejoró a los pocos días, pero su esposa sí y no se lo han podido retirar porque cuando lo intentan el nivel de oxigeno en la sangre baja drásticamente, según cuenta en su carta abierta.

Ha llegado al punto de aceptar que su esposa puede morir por este virus que él consideraba un cuento, aunque como creyente que es también confía en "un milagro" de curación.

Cuando mira atrás piensa que cuando estalló la pandemia debería haber usado una máscara y que "quizás" esté pagando el precio de no haberlo hecho, al igual que su mujer, que sabe que lo perdonara por ello, como lo hará también Dios.

Medios locales reproducen mensajes anteriores del taxista, de marzo y abril, en los que señalaba sus dudas sobre la pandemia y decía no temer al virus ya que "Dios" es más grande. EFE

La Prensa