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Nicaragua: Daniel Ortega acelera el cierre de periódicos

Los canales bajo el control de los Ortega son todos dirigidos por hijos del presidente y reciben el 100% de la publicidad estatal, pero los medios independientes intentan sobrevivir con el presupuesto cada día menor del sector privado.

Mordaza.  En Nicaragua ya solo quedan dos periódicos. Ambos tienen su materia prima retenida por las autoridades gubernamentales; la víctima más reciente es “el nuevo diario”, que dejó de circular en septiembre. Fotos: AFP/EFE
Mordaza. En Nicaragua ya solo quedan dos periódicos. Ambos tienen su materia prima retenida por las autoridades gubernamentales; la víctima más reciente es “el nuevo diario”, que dejó de circular en septiembre. Fotos: AFP/EFE

Managua.

La retención de papel por parte del Gobierno del presidente Daniel Ortega aceleró el cierre de la versión impresa de los periódicos en Nicaragua, país que está inmerso en una crisis social, política y económica que, además de cientos de muertos y decenas de miles en el exilio, ha dejado una reducción significativa de anunciantes.

El bloqueo aduanero que mantiene el Estado nicaragüense desde hace 13 meses del papel, tinta y otras materias al Grupo Editorial La Prensa, que publica el diario La Prensa y Hoy, y a la empresa ND Medios, obligó al cierre de El Nuevo Diario, el segundo periódico de importancia en el país centroamericano.

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Sobrevivencia .Un hombre trabaja en la rotativa del diario La Prensa en Managua. Este medio, el más antiguo de Nicaragua, se mantiene pese al asedio gubernamental.

El Nuevo Diario, el segundo más antiguo de Nicaragua, así como el rotativo Metro y el medio digital Maje, todos propiedad de ND Medios, del grupo financiero nicaragüense Promerica, dejaron de circular hace 16 días a causa de las presiones económicas del Gobierno de Ortega.

La retención de papel también hizo desaparecer de las calles al periódico popular Q’Hubo, que también pertenecía a ND Medios, desde diciembre pasado.

Obligados a cerrar

En tanto, el periódico Hoy, dirigido a segmentos populares, apagó el lunes 7 de octubre su versión digital, para sobrevivir a los problemas económicos derivados del bloqueo aduanero de su materia prima. Sin embargo, la edición impresa está en riesgo debido a que las autoridades del gobierno mantienen retenido el papel, la tinta y otros insumos para ser impreso, denuncias sus directivos.

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El “Nuevo Diario”, tras 39 años de publicación, anunció su cierre definitivo el viernes 27 de septiembre de este año, por falta de insumos.

Eduardo Enríquez, jefe de redacción del periódico Hoy y La Prensa dijo a la Voz de América que si se termina el papel que tienen, el diario pasaría a publicarse solo en forma digital.

“Eventualmente se va acabar el papel si esta gente no suelta o no permite la entrada. Es prácticamente un robo de una materia prima que es propiedad de editorial La Prensa y si eso sucede, si ese robo se consuma pues eventualmente el papel que hay en las bodegas y nos pasamos a digital 100%”.

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Aduana empezó a bloquear las materias primas desde septiembre de 2018, cinco meses después que estallara la crisis, y de acuerdo con los periódicos, “sin ninguna justificación legal o administrativa”.

El Gobierno, en cambio, sostiene que el cierre de los periódicos obedece a razones administrativas, económicas y de credibilidad, más que a la retención del papel de prensa.

Posición del gobierno

La tesis del Ejecutivo es que los principales diarios están pagando el precio de cubrir las manifestaciones antigubernamentales de forma sesgada, y por ello han perdido anunciantes, suscriptores y lectores.

Juan Carlos Ortega, uno de los hijos del presidente Ortega y de la vicepresidenta Rosario Murillo, indicó en un tuit, en alusión al cierre de la revista satírica El Azote, que “Aquellos caricaturistas quedaron presos en las 4 paredes de su propio veneno. El Odio les hizo Ciegos... El Humor se hizo Humo”.

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Desde hace 12 años, Daniel Ortega retomó el poder del país; su esposa, Rosario Murillo, es la vicepresidenta.

Para Eduardo Enríquez, el Gobierno está decidido a reducir a los medios independientes al punto “de la irrelevancia”.

Enríquez dijo que la crisis de los periódicos en Nicaragua es mayor debido a los obstáculos que impone el Gobierno y sus ataques a la libertad de expresión e información.

“Se combina con la crisis económica interna y la crisis mundial de los medios. Es la tormenta perfecta”, valoró.

El editor en jefe del periódico Hoy, Fabián Medina, dijo que apagaron su versión digital “básicamente para ahorrar ese dinero”, porque el bloqueo aduanero ha hecho que tengan que ajustar “con centavos para sobrevivir”.

Pero diputados oficialistas como Carlos Emilio López insisten en que el estado de Nicaragua es respetuoso de la libertad de prensa.

“En Nicaragua se respeta de forma irrestricta la libertad de prensa, la libertad de información, inclusive yo diría que estamos en unos niveles punteros a nivel internacional sobre el respeto a la libertad de prensa”.

Condenas a Ortega

La Oficina de Derechos Humanos de la ONU ha criticado la situación que ha llevado al cierre medios de prensa en Nicaragua, y lo ha catalogado como una “violación de la libertad de expresión y de prensa”.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), el Mecanismo Especial de Seguimiento para Nicaragua (Meseni) y su Relatoría Especial para la Libertad de Expresión (RELE-CIDH) también han expresado su “gran preocupación” por el cierre de los diarios y han recordado al Gobierno de Managua que “la Convención Americana prohíbe a Estados usar medios indirectos para restringir a la prensa”.

En tanto, la 75 Asamblea General de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) condenó al Gobierno de Ortega por la “asfixia económica y continuos ataques a la integridad de los periodistas y medios de comunicación”, y demandó liberar los insumos retenidos a los periódicos.

La política gubernamental hacia la prensa independiente también ha hecho desaparecer decenas de programas televisivos y radiales y un canal de televisión cuyas instalaciones permanecen ocupadas por la Policía Nacional desde hace 10 meses.

Según la Fundación Violeta Barrios, entre abril de 2018 y agosto de 2019 se registró al menos 1,080 casos de violación a la libertad de prensa, incluyendo agresiones, censura, amenazas y asesinato, entre otras transgresiones.