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Bukele vaticina que pandillas dejarán de existir en cuatro años en El Salvador

El mandatario salvadoreño anunció la fase II del plan control territorial para frenar la violencia en el vecino país.

Bukele lanzó el plan control territorial para reducir los homicidios en El Salvador y desmantelar las estructuras de las pandillas.
Bukele lanzó el plan control territorial para reducir los homicidios en El Salvador y desmantelar las estructuras de las pandillas.

San Salvador.

El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, vaticinó que las pandillas podrían dejar de existir en cuatro años, asegurando que con las medidas de seguridad que implementa su gobierno el país centroamericano está ante "la oportunidad única" de vencer a estos grupos violentos.

"Yo creo que el golpe que vamos a dar a esta estructura, es un golpe mortal, yo no creo que las pandillas como las conocemos ahora vayan a existir en tres o cuatro años", aseguró el mandatario en una rueda de prensa al evaluar los avances de una primera fase de un plan de seguridad que lanzó a mediados de junio.



El pasado 20 de junio, como parte de esa primera fase las autoridades se lanzaron en contra de las extorsiones que cometen las pandillas a fin de golpear las finanzas de esos peligrosos grupos. En paralelo se declaró el estado de emergencia en los poco más de 20 centros penales del país con lo que se endurecieron las medidas de encierro.

Las pandillas en El Salvador tienen unos 70,000 miembros de los cuales casi 17.000 están encarcelados. Pertenecen, en su mayoría, a la Mara Salvatrucha (MS-13) o a su rival, Barrio 18.

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Además, el gobierno obligó a las empresas de telefonía a bloquear la señal de internet y de telefonía móvil en las prisiones con el propósito de evitar que los pandilleros se comuniquen con el exterior para ordenar delitos como extorsiones o asesinatos.

En una segunda fase del plan de seguridad que se inició el pasado 3 de julio, el gobierno anunció la puesta en marcha de un programa que busca "el control territorial" de decenas de comunidades que están sometidas por las bandas criminales y disputarles el reclutamiento de los jóvenes por medio de programas sociales.

El Salvador se mantiene como uno de los países sin guerra más violentos del mundo con un promedio de 51 homicidios por cada 100.000 habitantes en 2018, en su mayoría atribuidos a las pandillas.