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Arrestan a marero por suponerlo el asesino del director de la prisión "El Infiernito"

Según las investigaciones, el móvil del crimen fue porque la víctima “no permitió privilegios” a los reclusos de ese centro carcelario.

Imagen referencial.
Imagen referencial.

Ciudad de Guatemala.

Víctor Solís Méndez, un presunto pandillero conocido con el alias “Little Happy”, fue arrestado ayer por las fuerzas de seguridad de Guatemala acusado, presuntamente, de asesinar al director de la cárcel de máxima seguridad “El Infiernito”.

La Policía Nacional Civil, que realizó la captura este viernes en el municipio de San Felipe de Jesús de Sacatepéquez, indicó que el detenido, de 35 años, está acusado de los delitos de “asesinato y asociación ilícita”.

Según la investigación, Solís Méndez es el presunto responsable de haber participado en el asesinato de José María Pérez Corado, director de la cárcel de máxima seguridad “El Infiernito”, ubicada en Escuintla, el 22 de abril de 2017.

El móvil del crimen -por el que otras cuatro personas están acusadas, entre ellas tres guardias del Sistema Penitenciario- es que el director del penal “no permitió privilegios” a los reclusos de ese centro carcelario, ubicado en el departamento guatemalteco de Escuintla, motivo que llevó a los integrantes de la pandilla Barrio 18 a planificar su asesinato.

Unos meses antes, en febrero, el Sistema Penitenciario trasladó a 164 pandilleros de la Mara 18, entre ellos los miembros de la llamada Rueda, principales jefes de esos grupos delincuenciales, de la cárcel Fraijanes I a “El Infiernito”.

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Guatemala, con una media de 16 asesinatos diarios, es uno de los países más violentos del mundo y según las autoridades la mayoría de los homicidios son perpetrados por las pandillas y los narcotraficantes, dos de los grandes flagelos del país.

En los 22 centros carcelarios de Guatemala hay más de 20.000 presos, lo que representa un hacinamiento del 300 por ciento de acuerdo con las autoridades, que han reconocido en numerosas ocasiones que el control de las cárceles recae en las pandillas y no en ellos. EFE