El arzobispo de Tegucigalpa y presidente de Cáritas Internacional, el cardenal hondureño Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga, aplaudió que el presidente electo de su país, Porfirio Lobo, expresara su deseo de formar un “gobierno de reconciliación” con “ministros de distintos partidos”.
En declaraciones a EFE en Alicante, este de España, antes de ofrecer la conferencia “La misión de la Iglesia y su incidencia en la lucha contra la pobreza”, el cardenal abogó por trabajar por la “reconciliación porque un pueblo dividido no puede llegar a ninguna parte”.
“Él ha expresado que quiere hacer un gobierno de reconciliación. Por lo que he escuchado, piensa poner ministros de los distintos partidos y creo que puede hacer mucho bien”, comentó sobre Lobo, del Partido Nacional y que, como está previsto, será investido Presidente el próximo día 27 tras ganar las elecciones del 29 de noviembre.
Rodríguez Maradiaga se ha comprometido a colaborar en este proceso en la medida de sus posibilidades: “Estamos haciendo esfuerzos, todos, para que se dé esa reconciliación”.
Al término de la conferencia pronunciada en el Aula Caja Mediterráneo, CAM, y organizada por la Diócesis de Orihuela-Alicante, se le preguntó al cardenal, en el turno de intervenciones del público, por la postura de la Iglesia hondureña en la crisis política.
Rodríguez Maradiaga sostuvo que la Conferencia Episcopal hondureña “no está a favor de ningún golpe” y aclaró que lo que realmente hubo con el derrocamiento de Manuel Zelaya “fue una sucesión constitucional” porque los militares actuaron por mandato de la Corte Suprema de Justicia.
Ha culpado de lo sucedido al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, por convencer a Zelaya de cambiar la Constitución “para quedarse veinte años más” en el poder.
Ello a pesar de que el proyecto para hacerlo, conocido como la “cuarta urna”, infringía un artículo especialmente protegido de la Carta Magna que le imposibilitaba repetir en el cargo, lo que obligó a actuar a la justicia.
“Los militares tuvieron que ejecutar una orden de la Corte Suprema de Justicia de captura por los delitos civiles que había cometido el Presidente”, mantuvo, antes de añadir que tanto Zelaya como “su grupo de ministros” habían defraudado y saqueado al Estado.
Difamación y calumnias
Para el cardenal, que puntualizó que la expulsión del país de Zelaya sí que fue anticonstitucional, la Iglesia hondureña fue objeto de difamación y calumnias dentro de una campaña “planificada” por medios de comunicación financiados por Chávez, que desde el primer momento difundieron que apoyaba un golpe de Estado.
Prosiguió que esos “ataques” contra su persona desde Venezuela se deben “a la estrategia de este hombre (Chávez) en destruir la autoridad eclesiástica” frente “a la verdad y a la justicia”.
En cuanto a la conferencia de la pobreza, Rodríguez Maradiaga, que tras la muerte de Juan Pablo II fue considerado uno de los posibles sucesores, calificó al actual orden económico como “mortífero” por caracterizarse por la “avidez, la codicia y el deseo de poder” de unos pocos sobre la inmensa mayoría de la Humanidad.
“Hay que cambiar el modelo”, subrayó antes de referirse a “los verdaderos amos del mundo, que son invisibles y no sujetos al poder social o sindical”.
Para el cardenal, estos “amos” del planeta que manejan el capital cuentan con la complicidad del Banco Mundial, el FMI y la Organización Mundial de Comercio, auténticos “bomberos pirómanos” que obstaculizan los intentos por un nuevo sistema de comercio “equitativo y transparente”, sin “barreras y subsidios”.
También se refirió a la “tragedia” del deterioro del medio ambiente, como en la Amazonia, y al incesante auge de la carrera armamentista a pesar de las continuas crisis alimentarias.
Asilo político o tribunales: las dos opciones de Zelaya
Tegucigalpa. Al ex presidente Manuel Zelaya sólo le quedan dos opciones: pedir asilo político en el extranjero o enfrentarse a la justicia hondureña, expresó el ministro de la Presidencia, Rafael Pineda Ponce.
“Tiene dos opciones, todavía las tiene: una con un salvoconducto y un asilo otorgado por cualquier país del mundo, viajar allá y permanecer ahí hasta tanto pueda rehacer su vida, o la otra que es entregarse a los órganos jurisdiccionales del Estado hondureño, someterse a sus fallos y, si es encontrado inocente, podrá continuar su vida normal”, dijo Pineda Ponce a los medios de comunicación.
Zelaya permanece refugiado en la embajada de Brasil en Tegucigalpa y deberá abandonar el edificio a más tardar el 27 de enero, día en que asume la presidencia Porfirio Lobo, de acuerdo con una comunicación enviada por el gobierno de Luiz Inacio Lula da Silva.
Recordó que el Presidente destituido no propuso a los candidatos para integrar las secretarías de Estado, por lo que corresponderá a la nueva gestión de Lobo conformar el Gobierno de Unidad Nacional y la Comisión de la Verdad.
“El ha expresado que integrará un Gobierno de Conciliación y Unidad Nacional.
Es saludable, aunque de alguna manera eso es difícil porque hemos venido en la tradición de gobiernos de partido y, por más que haya buena voluntad, la prevalencia de los partidos políticos es siempre respetable”, afirmó Pineda Ponce.