En una odisea se torna para los pacientes usar la vieja ambulancia del hospital público de El Progreso. El automóvil funciona a medias y cuando lo hace se queda a medio camino, poniendo en riesgo la salud de los enfermos.
La unidad fue donada hace varios años por una organización de Alemania y al comienzo trabajó bien, pero la alta demanda de las personas que obliga a hacer más de diez traslados diarios al hospital Mario Rivas de San Pedro Sula ha causado el acelerado deterioro del automotor que obliga a sus encargados a mantenerlo en el taller.
“Estamos esperando un apoyo ofrecido por el secretario de Salud, Arturo Bendaña. él nos ha prometido apoyarnos con una nueva para resolver el problema al que nos enfrentamos al trasladar a un enfermo a otro centro asistencial”, expresó la directora del hospital progreseño, Maritza Varela.
La carencia de muchas especialidades en el centro asistencial obliga a los médicos a remitir constantemente pacientes al Mario Rivas.
Eso obliga a tener un vehículo en buen estado para que no haya problemas en el viaje.
Riesgo
Uno de los motoristas de la ambulancia comentó que salir en la unidad es una odisea, pues si sale, no llega, y si lo logra, no regresa al hospital porque se para a medio camino, por lo que tienen que llamar a los cuerpos de socorro de la Perla del Ulúa como la Cruz Roja y el Cuerpo de Bomberos para que les ayuden a trasladar al enfermo.
Varela expresó que el problema perjudica a los ciudadanos de escasos recursos económicos, pues no tienen cómo pagar un carro particular y deben acomodarse al estado de la ambulancia.
Se conoció que otros dos vehículos utilizados para ese fin están fuera de servicio desde hace varios años, por lo que es urgente que la Secretaría de Salud gestione los fondos para comprar una o dos nuevas.