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Tregua de maras no disminuye muertes violentas en Honduras

  • Actualizado: 05 agosto 2013 /

Monseñor Rómulo Emiliani sostiene que el proceso de paz
entre las pandillas 18 y MS es humanamente difícil y lento.

    “El proceso está en un simple comienzo, es un avión que está intentando levantar vuelo”.
    Así califica monseñor Rómulo Emiliani la declaración de principios de paz hecha por las pandilla MS y 18 que operan en el país.

    El pasado 28 de mayo, cabecillas de ambas organizaciones delictivas desde el Centro Penal Sampedrano pidieron perdón a los hondureños por sus crímenes y se manifestaron abiertos a una tregua para poner fin al terror que siembran en la ciudadanía.

    “De parte mía lo veo difícil, complicado, primero que la sociedad está muy resentida, golpeada y no cree en ellos. Creo en un proceso lento, progresivo en donde tienen que purificarse de la actitud negativa y los comportamientos malsanos, tienen que ir demostrando que ya no van a seguir en la vida delictiva. Yo creo que es posible desde la fe, humanamente es difícil”, expresó el obispo auxiliar.

    “Necesitamos que el Gobierno nombre un interlocutor, alguien con quien dialogar, y nadie se ha aparecido por el lugar -presidio-. Yo creo firmemente que el diálogo puede
    hacer cambios”, dijo monseñor Emiliani.

    Aumentan homicidios

    El obispo auxiliar de la Diócesis de San Pedro Sula, el mediador en este pacto, indicó que “este proceso no ha fracasado, va lento, muy lento y quizá no lo veamos nosotros”.

    En el país, los homicidios no han disminuido a pesar del pacto de paz hecho por las pandillas, ya que según las cifras del Observatorio de la Violencia de la Unah, en lo que va del año a escala nacional 923 hondureños han perdido la vida de manera violenta.

    El Observatorio de la Violencia tomó como referencia 28 días antes de la tregua entre las maras en donde se suscitaron 448 homicidios, cifra que 28 días después del pacto aumentó a 475 muertes.

    Los departamentos de Cortés y Francisco Morazán es donde se registra el mayor número de asesinatos;
    pues San Pedro Sula y Tegucigalpa son las ciudades con más pandilleros.

    Migdonia Ayestas, coordinadora del Observatorio de la Violencia, manifestó que ante la falta de una investigación criminal no se puede determinar cuántos de los homicidios han sido cometidos por maras o por el crimen organizado. “Lo que sí se puede evidenciar es que en este tiempo que estamos analizando hubo 17 homicidios más”, afirmó.

    Ese día, con los rostros cubiertos con pañuelos, los líderes de las pandillas reafirmaron su voluntad de abrir un diálogo con el Gobierno para poner un alto a la espiral de violencia y que les faciliten fuentes de empleo; además, pidieron perdón a la sociedad.

    “Pedir perdón es un acto humano que les permite que se puedan limpiar y cerrar las heridas con las personas a las que les han hecho daño. Los delitos no les pueden perdonar porque se les tiene que seguir una causa penal”, señaló Ayestas.



    Tregua a largo plazo

    Marlene Banegas, coordinadora de la Fiscalía de Delitos contra la Vida, indicó que la tregua entre ambas maras no es una realidad posible ni a corto ni a mediano plazo, sino a largo.

    “La tregua que refirieron los líderes de las maras 18 y MS de manera simultánea y espontánea hace unos meses es un
    compromiso con Dios, la sociedad hondureña, el Gobierno y
    con la familia de ellos; pero los conflictos internos entre ambas son irreconciliables”, dijo la fiscal.

    “A mi criterio, el pacto o convenio que se ha hecho de la suspensión de las hostilidades entre la MS y la 18 sí ha dado resultados positivos porque antes mirábamos muchos confrontamientos entre ambas pandillas y eso ha traído un perjuicio para la comunidad”, expresó Jorge Gutiérrez Fléfil, coordinador de la Defensa Pública en San Pedro.

    El sábado, una reyerta entre pandilleros de la 18 y reos comunes dejó como saldo tres muertos y seis heridos en la Penitenciaría Nacional.