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'Soy un enamorado de las mujeres, las flores y los libros': Renán Martínez

  • 24 mayo 2015 /

El experimentado comunicador de LA PRENSA cuenta las historias vividas de más de tres decádas de labor periodística.

San Pedro Sula, Honduras.

Poeta y cronista, romántico y pacifista, maestro y bohemio, así es el periodista Renán Martínez Hernández, quien por más de 30 años ha informado, enamorado, conmovido y cautivado con las historias y los reportajes que ha escrito en Diario LA PRENSA.

Como el metal atraído por un imán, Renán Martínez incursionó en el periodismo por un impulso natural que ni él mismo podía describir o entender; ahora sabe que ser periodista siempre fue su vocación, su destino.

En la víspera del Día del Periodista, Renán cuenta sus vivencias, revela sus anécdotas y abre las puertas de su vida en una entrevista.

Por una vez deja de lado el noble puesto del redactor y se sienta frente a la cámara para ser el protagonista, como inmejorable ejemplo de lo que es ser periodista.

¿Usted eligió el periodismo o el periodismo lo eligió a usted?

Estuve en varios trabajos y al fin cuando encontré el periodismo me vi reflejado en lo que quise ser. Me gusta mucho contar historias, desde cipote me gustaba mucho leerlas y escucharlas de los mayores. No fue algo que planeé, fue algo que se dio.

¿Y cómo inició en el periodismo?

Con un hermano teníamos una pequeña agencia de publicidad, pero fue decayendo porque no pudimos competir con los grandes.
Lo que me quedó de esa agencia fue una cámara y una máquina de escribir. Así que en mi tiempo libre comencé a hacer notas de lo que pasaba en Villanueva y a tomar fotografías, que yo mismo revelaba.
En 1983 empecé a mandar esas notas a Diario LA PRENSA desde Villanueva.
No era corresponsal, pero me gustaba mandar noticias y veía que me las publicaban íntegramente.
Ese mismo año, una vez que vine a dejar la información al diario, me ofrecieron quedarme trabajando en redacción y acepté.

¿Cómo fue el comienzo?

Al poco tiempo, siendo aún un novato, me enviaron a cubrir la guerra interna en El Salvador. Cubrí desde la mitad del conflicto hasta su final.
Entrevisté a militares y guerrilleros y ahí encontré muchas historias. Allá no nos daban garantías de seguridad, uno iba bajo su propio riesgo.
Fueron mis primeros reportajes grandes.

Luego vinieron otros como las coberturas de elecciones en países vecinos o entrevistas con presidentes como Armando Calderón Sol de El Salvador y Marco Vinicio Cerezo de Guatemala, entre otros.

Después cubrí varias fuentes informativas como Juzgados, Municipalidad, la Policía y otros, hasta quedarme escribiendo historias y relatos de personas, que es lo que más me gusta.


Viajando más atrás en el tiempo, ¿qué recuerda de su infancia?

Me ubico en la escuela Manuel Bonilla, de Villanueva. Era un niño tímido que se quedaba encerrado leyendo en la hora de recreo, mientras los demás eran inquietos y salían a jugar.
En el barrio me metían a jugar pelota, pero yo ni la tocaba (risas). Recuerdo a mis padres. Mi padre siempre nos leía dos libros El Mártir del Gólgota y Manual de urbanidad y buenas costumbres. En el primero estaba lo religioso y en el segundo la buena conducta y moral.

Mis padres eran liberales, un domingo íbamos a la iglesia católica y el siguiente a la evangélica.

¿Y cómo es ahora Renán?

Soy muy sensible, romántico y bohemio. Me gustan la naturaleza y los detalles, como la sonrisa de un niño en la calle.
Me conmueve el llanto de una madre e incluso un cuadro de tristeza casi me lleva hasta las lágrimas. Me gusta la música con sentido.

¿Cómo ha sido en el amor y la vida familiar?

He sido un empedernido enamorado de las mujeres, de las flores y de los libros. Me gustan las mujeres porque son un adorno en la vida, no solo por enamorarlas o quererlas a mi lado. He sido un padre muy prolífico.

Tengo nueve hijos y los quiero a todos y todos ellos me quieren a mí. Ahora algunos están en diferentes sitios del mundo. A veces considero que me ha faltado más para ser un buen padre, uno completo, pero ellos creen que sí lo soy. Hoy estoy casado con Lourdes Alvarado, tengo dos niñas con ella que son mis hijas pequeñas.

¿Qué sueños tiene pendientes de cumplir?

Dedicarme a escribir un libro. A veces comienzo y luego lo dejo por las obligaciones del trabajo. He escrito cuentos, pero no los he publicado.

¿Cuál es el momento más difícil y el más feliz de su vida?

Cuando murió mi padre y cuando falleció mi madre. Fueron momentos críticos. Otra etapa dura fue cuando me enviaron de Villanueva a estudiar a Tegucigalpa en la Normal para maestro. Estaba lejos de mi familia y lloraba en las noches, fueron años difíciles. Pero en general, en mi vida he sido feliz.

¿Qué le gusta hacer en su tiempo libre?

Cocinar. Pongo buena música y cocino en mi casa mientras tomo vino o ron.
Me gusta más si me dicen que algo me quedó muy bien.
Antes me gustaba salir, iba a los bailes, pero no por bailar sino porque ahí estaban las muchachas; pero ahora prefiero pasar en mi casa y cuando estoy de vacaciones visitar a mis hijos.

También me gusta dibujar, hasta he hecho cuadros. Le regalé uno a un amigo y se lo querían comprar después (risas). Disfruto leer libros y poesía y conversar. A veces salgo a caminar en las mañanas.

¿Su película favorita?

De las más recientes me gusta La vida es bella. Aunque entre todas la que más me impactó fue Amor sin barreras (película musical de 1961, en inglés llamada West Side Story). Era como una versión moderna de Romeo y Julieta.

¿Qué consejo da usted a los periodistas de hoy?

Que practiquen los diferentes géneros periodísticos y vivan con pasión esta carrera, que es muy gratificante.


Sobre él
-Progenitores
Renán Martínez es hijo del comerciante Juan Antonio Martínez y Raymunda Hernández. Nació el 29 de julio de 1944 en Villanueva, Cortés.

-Estudios
En secundaria se graduó como profesor de educación primaria. Luego obtuvo el título de periodista en una universidad privada. Ahora, además de periodista, da clases en la universidad.