Uno de los municipios más pequeños del departamento de Colón es sin duda alguna Santa Fe, pero concentra el mayor número de hombres que a diario se fajan en el mar para extraer el sustento de su familia y hacer de la pesca su modo de vida.
La cabecera del municipio es una comunidad cercada por paisajes espectaculares, cuyos habitantes están dispuestos siempre a dar confianza a los muchos turistas que los visitan.
Según la historia escrita por Bernardo Batiz Mejía, en 1799 llegó a las orillas del río Roma en Trujillo un grupo de negros que venía de Punta Gorda. Fundaron las comunidades David y Guadalupe y después Santa Fe, conocida también como Punta Hicaco.
Al crearse el departamento de Colón en 1881 ya existía oficialmente este municipio, cuyo primer alcalde fue Macedonio Moreira. LA PRENSA visitó este paraíso besado por el Atlántico, donde el tiempo pasa sin prisa, como las nubes que coronan sus montañas, para dejar constancia de sus atractivos.
Bellezas
El esplendor de Santa Fe es una mezcla de playas blancas, serranías que forman la cordillera Nombre de Dios, arrecifes coralinos todavía sin explorar y quebradas y riachuelos encantados.
Aquí el turista disfruta de las comidas frescas y auténticamente garífunas con olor a coco y caracol que encontrará en lugares típicos como el Comedor Caballero en el centro de Santa Fe.
Hay quienes prefieren acompañar estos platos con guifity, esa combinación de la planta hombre grande, manzanilla, clavo de olor, ajo blanco, contrito, aguardiente, noni y licor que se ha convertido en la bebida emblemática de los garífunas.
También forman parte de la gastronomía garífuna el cazabe, la machuca, el pan de coco, el atole de camote, atole de mazapán, atole de yuca, té de coco y sopas de hombre, pescado o caracol.
Algunos de los sitios que embrujan a los visitantes son el balneario Cascada Pacura o Dara Nagami, el Cayo Blanco con sus atractivos arrecifes de coral, la Cruz de los Pescadores y Lugudarigu Jesucristu.
Proyecto
Un sueño que buscan cristalizar los nativos es la aprobación de un proyecto para procesar el pescado que les obsequia el mar.
La actividad beneficiará a varias familias, especialmente a las mujeres, que administrarán y procesarán diferentes especies de pescado como el blanco y el rojo.
“Los pescadores sacan mucho pescado y la falta de comercialización ha hecho que el producto se pierda, pero el proyecto que promueve la Municipalidad para integrar a las familias a la actividad y comercializar el marisco en el ámbito nacional e internacional será una realidad”, manifestó Noel Ruiz, alcalde de Santa Fe.
Las actividades que se harán en la planta procesadora abarcan la elaboración de la pulpa de pescado y hamburguesas del pescado blanco; el pescado rojo se venderá entero.
La idea que surge de la comunidad genera esperanzas. Los treinta pescadores están optimistas y esperan que pronto la actividad organizada genere mayores ingresos.
La Asociación de Pescadores ha bajado el precio del pescado para los habitantes de Santa Fe, como una proyección social que además abarca donaciones a las escuelas para apoyar la merienda escolar.
“Cuando el pescado abunda donamos gran parte a presidios y hogares de ancianos, aunque a veces el transporte dificulta la actividad, pero tenemos la intención de que el proyecto beneficie a todos”, dijo uno de los pescadores.