La justicia libia condenó a muerte ayer a cinco enfermeras búlgaras y un médico palestino acusados de haber inoculado deliberadamente el virus del sida a más de 400 niños libios, lo que ha provocado indignación mundial.
La decisión del tribunal había levantado gran expectación, sobre todo en la comunidad científica y en la Unión Europea, UE, que considera inocentes a los acusados y culpa de la tragedia a las condiciones de higiene del hospital de Benghazi.
Al oír la sentencia en la sala de un tribunal de Trípoli, los condenados estallaron en sollozos y salieron del recinto tras una breve audiencia.
Sus abogados anunciaron inmediatamente que recurrirán al Tribunal Supremo, aunque este procedimiento se activa en cualquier caso de forma automática, explicó el ministro libio de Relaciones Exteriores, Abdelrahman Calgham.
En el exterior del tribunal las familias de los niños afectados recibieron el veredicto bailando y cantando.
Justicia
El ministro de Justicia, Ali Al Hasnaui, explicó que “la justicia libia ofrece a los condenados a muerte la posibilidad de una revisión completa del caso” y que el Tribunal Supremo “puede modificar, reducir o anular el veredicto”.
Los seis acusados, encarcelados desde hace ocho años, habían sido condenados a muerte en mayo de 2004, pero el Tribunal Supremo había ordenado un nuevo juicio que comenzó en mayo de 2006.
Los sentenciados son las enfermeras búlgaras: Cristiana Valcheva, Valya Chervenyashka, Valentina Siropulo, Nasya Nenova, Snezhana Dimitrova y el doctor palestino Ashraf Hajouj.
La Unión Europea condenó el veredicto y pidió una medida de clemencia “humanitaria” para los seis acusados. El Estado búlgaro y la defensa de los seis acusados han reclamado la puesta en libertad de los imputados por considerarlos inocentes basándose en informes de prestigiosos expertos internacionales, como uno de los descubridores del virus del sida, Luc Montagnier.
Un libio sostiene un cartel con fotografías de algunos niños que ya fallecieron.
Gobierno
El presidente de Bulgaria, Georgi Parvanov, expresó su indignación por la condena a muerte pronunciada ayer por un tribunal libio contra cinco enfermeras búlgaras y un médico palestino por haber contagiado deliberadamente el sida a más de 400 niños.
“Condenamos rotundamente las sentencias de muerte dictadas”, dijo el presidente búlgaro en una declaración emitida por Radio Nacional de Bulgaria. También criticó el veredicto la canciller alemana, Angela Merkel, quien calificó la pena de “terrible”.
Europa condena la pena a muerte
El Consejo de Europa condenó ayer la pena a muerte impuesta por la justicia libia a las cinco enfermeras búlgaras y al médico palestino juzgados por contagiar de sida a cientos de niños en un hospital de ese país.
“Los niños afectados por el vih no ganan nada con este juicio espectáculo que ha distraído la atención sobre su necesidad desesperada de una asistencia adecuada y de cuidados médicos”, subrayó en un comunicado el secretario general del Consejo de Europa, Terry Davis.
Tras recordar que el Consejo un organismo con vocación paneuropea cuyo objetivo es la defensa de los derechos humanos y del Estado de derecho se opone a las ejecuciones en toda circunstancia, Davis consideró que la única salida “decente” sería liberar a las enfermeras y el médico y concentrarse en ayudar a los niños infectados.
El presidente de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, René van der Linden, en otro comunicado de condena por la sentencia, subrayó que el castigo que les ha impuesto la justicia libia “va contra los hechos tangibles presentados por expertos neutros, que prueban que las enfermeras y el médico son inocentes”.
Van der Linden, que pidió a las autoridades libias que no ejecuten las penas y liberen a los seis condenados.
Números
426
Niños
Fueron contaminados con el sida por los seis trabajadores sanitarios, que están encarcelados.
30
Días
Es el plazo que tienen los acusados para invalidar la sentencia de pena de muerte.