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Señales para detectar las ideas suicidas en las familias

  • Actualizado: 27 septiembre 2014 /

El aislamiento y la pérdida de interés por las actividades son señales de ideación suicida

San Pedro Sula, Honduras.

El suicidio hoy en día no se puede considerar un fenómeno que tiene una única causa, sino que hay muchos factores como: sociológicos, psiquiátricos y psicológicos que entran en juego en relación con la muerte voluntaria.

La ideación suicida puede presentarse en cualquier miembro de la familia, así que es necesario conocer las señales para prevenir una tragedia, afirma Jenny Araúz, psicóloga.

Tome nota:

1. La persona verbaliza directamente la idea o posibilidad de suicidarse, con frases como “Quiero quitarme de en medio”, “La vida no merece la pena”, “Lo que quisiera es morirme”, “Para vivir de esta manera lo mejor es estar muerto”.
Es posible que las verbalizaciones de algunos pacientes sean menos completas por lo que es imprescindible mantenerse atentos cuando aparecen otras sutiles como “Esto no durará mucho”, “Pronto aliviaré mi sufrimiento”, “Dejaré de ser una carga”; así como las dirigidas hacia él mismo, el futuro o la vida tales como “No valgo para nada”, “Esta vida no tiene sentido”, “Estaríais mejor así”, “Estoy cansado de luchar”, “Quiero terminar con todo”, “Las cosas no van a mejorar nunca”.

2. Piensa a menudo en el suicidio y no puede dejar de darle vueltas. Si esto ocurre, se requiere diferenciar la posibilidad de suicidarse con el miedo a perder el control en un problema de ansiedad u obsesión.

3. La persona amenaza o se lo comenta a personas cercanas, lo cual se podría entender como una petición de ayuda. Es frecuente que se comente la insatisfacción y poca voluntad de vivir a otras personas cercanas, por ello los comentarios que le refieren los vecinos u otros son vitales y hay que tomarse importancia.

4. La persona lleva a cabo determinados preparativos relacionados con su desaparición, como por ejemplo, arreglar documentos, cerrar asuntos, preparar el testamento, regalar objetos o bienes y llamar a otras personas para despedirse.

5. Reconoce sentirse solo, aislado y se ve incapaz de aguantarlo o solucionarlo. Piensa en ello constantemente y no ve ninguna salida a su situación. Se puede notar que transmite sentimientos de impotencia, indefensión, depresión y especialmente desesperanza.

6. Pierde interés por aficiones, obligaciones, familia, amigos, trabajo y apariencia personal y comienza a aislarse personal y socialmente. Por ejemplo, deja de ir a clase, salir los fines de semana, llamar a sus amigos, se encierra en su cuarto más de lo habitual.

7. Está muy deprimido y mejora de forma repentina e inesperada, momento en el cual el paciente puede sentirse con fuerzas suficientes para llevar a cabo sus planes de suicidio.

8. Aparece un cambio repentino en su conducta. Por ejemplo, un aumento significativo de la ira, irritabilidad, ingesta de bebidas alcohólicas en cantidades superiores a las habituales y con una frecuencia inusual, calma o tranquilidad repentina cuando previamente ha presentado gran agitación, etc.

9. Se observa u obtiene información de autolesiones, sean éstas lesiones más o menos relevantes.