Al menos 20 mil guardias de seguridad privada están agrupados en empresas reconocidas y supervisadas por la Secretaría de Seguridad; pero cerca de 50 mil lo han hecho en otros niveles como seguridad empresarial y residencial y una buena cantidad son empresas que operan en la clandestinidad.
La Secretaría de Seguridad registra la existencia de unos 67 mil elementos de la seguridad privada que opera con armas y otro equipo; sin embargo, este gran ejército no actúa de manera sincronizada con la Policía para hacerle frente a los altos niveles de inseguridad.
Las grandes preguntas que las autoridades policiales no están en capacidad de responder es sobre las actuaciones de esta guardia privada, pues aunque hacen algunas supervisiones y controles, reconocen que si es difícil depurar a una policía de 12 mil elementos, todos identificados con nombre y apellidos, es casi imposible hacerlo con una fuerza de 67 mil que no se sabe quiénes son, a qué empresas pertenecen y de dónde proceden.
Esta enorme guardia armada casi quintuplica a las Fuerzas Armadas y a la misma Policía; pero esas fuerzas no pueden ser aliadas de la Policía porque la misma Constitución de la República establece que la seguridad del país es función estrictamente del Gobierno.
La pregunta es ¿cómo confiar en una fuerza armada que no es controlada ni supervisada? y aunque eso no deslegitime su actuar, tampoco genera confianza en la sociedad más con algunos casos expuestos por la misma Secretaría de Seguridad, revelan que a elementos que custodian negocios en la capital se les han decomisado armas de fuego cargadas por balas de juguete, armados con fusiles de apariencia manejables pero totalmente hechizos y sin ninguna función.
Y lo lamentable, según algunos oficiales de la misma Policía, es que estas supervisiones no se hacen en muchas agencias de seguridad privada porque son propiedad de ex oficiales de Policía o de las Fuerzas Armadas quienes además se niegan a cumplir con el requisito de inscribirlas.
Hay de todo
Según el subcomisario Edwin Mayes Ríos, jefe de la unidad de registro, control y supervisión de empresas de seguridad privadas, dependencia directa de la Secretaría de Seguridad, en sondeos a nivel nacional estimaba que la guardia privada andaba en los 67 mil elementos.
'Este ejército se compone de empresas de seguridad privada legalmente establecidas, empresas de seguridad que están en trámites en la Secretaría de Seguridad, empresas fantasmas que no están ni inscritas ni legalmente establecidas, empresas de seguridad de barrios y colonias conocida como seguridad residencial y empresas de seguridad empresariales que generan su propia seguridad', explicó.
Pero de todo este cuerpo armado, Seguridad sólo registra 120 empresas con permiso de operar y más de 72 que tienen en trámite sus permisos, pero con autorización para trabajar.
Estas empresas tienen 17,203 elementos documentados, lo que dejaría a más de 50 mil efectivos sin ningún control de la Policía.
La misma Policía estima que al menos 30 empresas, con equipo y logística, operan desde la clandestinidad sin cumplir los requisitos ni autorización.
Gran ejército
'Hasta el momento trabajamos para poder controlar a todos elementos de seguridad privada, esto porque hay un ejército incontrolable fuera de nuestra institución policial y debido a eso trabajamos en la oficina de control y registro de las empresas para tener un registro y control del armamento y personal que tenemos afuera de la Policía', dijo Mayes Ríos.
Agregó que 'este ejército supera en cinco a seis veces a la Policía y a las Fuerzas Armadas, es un personal activo y armado que trabaja en materia de seguridad. Por ahora controlamos a las empresas de maletín y a las fantasmas, para el registro y control de los guardias y quienes gerencian este tipo de empresas'.
Algunas de las acciones consisten en revisar las armas que tienen los guardias en algunos negocios o centros comerciales a nivel nacional, para verificar que todas estén debidamente autorizadas.
Si en su colonia tienen contratada una empresa de seguridad, exija le muestren el permiso de la Secretaría de Seguridad.
'A las empresas legalmente establecidas se les pide un plan de capacitación, esto debido a que muchos miembros de compañías no tienen ni lineamientos básicos de lo que es la seguridad. De la Policía muchos se pasan a las empresas, aunque la mayoría de los salarios son más bajos que en la Policía'.
Pero pese a la presunción de que la mayoría de los elementos de la seguridad privada son ex miembros del Ejército, 'no sabemos cuántos policías y militares forman las empresas de seguridad privada', dijo.
'Nosotros hacemos inspecciones de campo en las empresas para chequear los inventarios de armas como el listado de personal de altas y bajas y ellos tienen la obligación de reportarlo mensualmente, así como la adquisición de nuevo equipo a las empresas'.
'En esas inspecciones, dijo, se han detectado guardias con armas de verdad pero con proyectiles de juguete, lo que es una falta grave al convertirse casi en una estafa al cliente'.
'Eso lo saben los mismos guardias pero por miedo a que los despidan trabajan así'.
También hay empresas que usan uniformes parecidos al de la Policía, ya fueron requeridos y se les emplazó para que cambien uniforme, es la empresa ESE, si no cambian su iniforme la Secretaría dictaminará lo necesario para el ordenamiento de la empresa', dijo.
'El reto ahora es identificar a las empresas clandestinas, llegaremos a controlar ese gran ejército para tener un aliado de la Policía, pero por ahora estos elementos de seguridad no son aliados de la Policía. Algunas empresas se han puesto a la disponibilidad en desastres naturales o emergencias, están anuentes, pero debemos reunirnos al más alto nivel para que cuando la Policía lo solicite sean un apoyo'.
Por su lado, el analista Matías Funes dijo que el modelo económico y social hondureño desde hace unos 15 años apunta a la privatización y eso ocurre con la seguridad, sólo que en este ramo es muy alta la desproporción con la seguridad pública.
Otro elemento es que no hay mucho control sobre ello, 'es más hay denuncias contra los dueños de estas empresas que violan los derechos a los trabajadores, debería existir una coordinación entre la seguridad pública y la privada porque de lo contrario puede ser una especie de monstruo y a la larga la medicina podría ser peor que la enfermedad.
El Estado debe saber quiénes son los dueños, si cumplen los requisitos, quiénes son los guardias y si se les respetan sus derechos', advirtió.
Requisitos
Los requisitos no son tan rigurosos para inscribir las agencias de seguridad, pues cada una deberá pagar 100 mil lempiras para obtener la licencia de operación, más 20 lempiras anuales por cada guardia de seguridad registrado y 10 mil lempiras que paga la empresa al año.
En cuanto a las empresas de seguridad empresarial, es decir la empresa que decide tener su propia seguridad, no tributa al fisco siempre y cuando tenga menos de 100 guardias; pero si la cantidad es mayor deberán pagar el 10 por ciento del pago que hace cada empresa de seguridad privada.
Nueva ley plantea depuración de policía pública y privada
La nueva ley de policía, que aún se socializa en el Congreso Nacional, mantiene disposcisiones para depurar a la Policía Nacional, pero también a la guardia de seguridad privada.
Para la Policía Nacional el dictamen de la ley establece, para empezar, un examen sicosométrico, para evitar que la ciudadanía esté bajo la vigilancia de agentes con problemas mentales.
Además se establecen las pruebas antidoping, para establecer que los agentes del orden no consuman drogas, y luego la prueba del polígrafo, para confirmar que los policías no mientanr.
En cuanto a la seguridad privada, preliminarmente se establece una formación profesional, la que se entiende la tienen porque la mayorían prestaron sus servicios al Estado en las distintas fuerzas, pero luego deberán presentar como requitos una hora de antecedentes penales previa su inscripción ante la Secretaría de Seguridad.
Además se establecen sanciones para las empresas que no tengan personal capacitado, sin sus respectivos uniformes o armas de uso comecial sin ser matriculadas.
Otro aspecto que contempla la nueva ley es la modalidad de policías en depósito, que serán los que estén de baja y puedan ser llamados a eventos especiales como partidos de fútbol, es decir, se contarán unos 500 agentes para acciones especiales, para no dejar desprotegidas las ciudades.
Hay que acercar a la policía con la seguridad privada
De acuerdo con el diputado Rodolfo Zelaya, presidente de la comisión de seguridad del Congreso Nacional, tiene que existir una aproximación entre la Policía Nacional y esta gran fuerza armada privada; sin embargo, existen algunos obstáculos legales que solventar.
'Los agentes de seguridad privada con los policías podrían trabajar juntos, el problema es que lo hemos intentado proponer pero Derechos Humanos se oponen porque consideran que no se les puede dar la potestad del policía preventivo a empresas particulares, es una obligación del Estado y las leyes amparan esa disposición'. Sin embargo, se pueden plantear reformas, pero no existe en el país una logística en comunicación para enlazar ambas fuerzas, y además, primero habría que depurar a las agencias de seguridad privada 'porque si se mira a la Policía Nacional se depurará con nuevas leyes, y si vamos a tener un cuerpo de seguridad privada no depurado ni pasados por los exámenas que pasará la Policía como prueba doping, el polígrafo, examen sicosométrico, entonces no estaríamos en nada si agarramos esta fuerza policial privada porque se contaminaría lo que hemos limpiado, por eso no se puede contar un cien por ciento'.
El dato
Cinco Empleados son los que tiene la Unidad de control y registro de las empresas de seguridad privada, en la secretaría de Seguridad, sin embargo, para los trabajos de campo sólo hay tres agentes.