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Sampedranos participan masivamente en la imposición de cenizas

  • 18 febrero 2015 /

Los sampedranos madrugaron para participar de la misa de Miércoles de Ceniza.

San Pedro Sula, Honduras

A sus 69 años, doña Maritza Soto espera con devoción el Miércoles de Ceniza. Cada año llega a la Catedral San Pedro Apóstol a escuchar la homilía de la celebración eucarística que marca el inicio de la Cuaresma.

Ella dice que la imposición de la cruz de ceniza debe recordarnos que “polvo somos y en polvo nos convertiremos” y que se debe predicar con el ejemplo.

Doña Maritza fue una de las primeras feligreses que llegó a la iglesia y participó en la misa. Junto con ella decenas de personas madrugaron ayer para asistir a la eucaristía.

El padre Saturnino Senis presidió la misa. En la homilía dijo que “es un año más que el Señor nos ofrece esta oportunidad” de celebrar la Cuaresma, que son 40 días en recuerdo del tiempo que pasó Moisés en el monte Sinaí cuando recibió las tablas de la Ley.

Fotogalería: Sampedranos celebran el inicio de la Cuaresma


Foto: La Prensa

También el recuerdo de los 40 años que al pueblo de Israel le tomó atravesar el desierto para llegar a la tierra prometida. Además, los 40 días que Jesús pasó antes de iniciar la vida pública.

Senis refirió que este tiempo no tiene sentido en sí mismo porque no hemos sido llamados a una Cuaresma eterna.

“La Cuaresma no es para andar amargados. Es un tiempo para tomarnos en serio y reflexionar”, indicó el sacerdote.

Al momento de la imposición de la ceniza sobre la frente, Senis repitió las palabras escritas en el libro de Génesis: “Acuérdate, hombre, de que eres polvo y en polvo te has de convertir”, lo que recuerda a los fieles tres verdades fundamentales: su nada, su condición de pecadores y la realidad de la muerte.

El presbítero enfatizó que el Miércoles de Ceniza obliga a guardar ayuno, abstenerse de comer carne y se recomienda participar en la liturgia de la imposición de la ceniza.

Este tiempo es para hacer las paces con los demás, con la familia, con el vecino y compañeros de trabajo. “Debemos reconciliarnos con Dios y con el prójimo. La Cuaresma es una llamada a hacer las paces, a estar en paz con Dios y con el prójimo”.

“Es un acto de fe y de recordarnos que debemos ser solidarios y humildes con nuestros hermanos”, apuntó Alba Acosta, una feligrés sampedrana que acudió a la misa. Al igual que en San Pedro Sula, en todo el país se celebró la eucaristía, a la que acudieron miles de hondureños.