30/03/2026
02:05 PM

Rinden solemne tributo a la obra de vicentinos

  • Actualizado: 23 enero 2011 /

“La obra de los padres vicentinos es una historia que recordar y una historia que agradecer”, dijo el obispo Ángel Garachana en el mensaje de la misa ayer en la catedral San Pedro Apóstol.

“La obra de los padres vicentinos es una historia que recordar y una historia que agradecer”, dijo el obispo Ángel Garachana en el mensaje de la misa ayer en la catedral San Pedro Apóstol.

El evento religioso fue en conmemoración a los padre paúles que hace cien años llegaron a difundir la palabra de Dios en tierras hondureñas y a los que continúan la obra hasta estos días. La misa comenzó a las nueve de la mañana y fue dirigida por Ángel Garachana con el acompañamiento de Enrique Alagarda, provincial de los padres vicentinos.

“Qué hermosos los pies de los mensajeros que anuncian la paz, qué hermosos los pies de los misioneros que recorriendo los caminos se cansan y se fatigan anunciando el evangelio, qué hermosos los pies de tantos misioneros que han entregado su vida por esta causa”, dijo Garachana en alusión al texto bíblico del libro de Isaías, el cual dedicó a los padres paúles, como se les conoce también a los vicentinos. Garachana animó a los creyentes católicos a fortalecer su fidelidad hacia su religión.

“En un contexto de pluralismo religioso como el que vivimos hoy, de confusión espiritual, es bueno que renovemos el gozo de nuestra pertenencia a esta iglesia, que no ha sido inventada hace cinco, diez ni cincuenta años porque a algún pastor se le ocurrió, sino que es una Iglesia con cien años de historia en esta zona y en comunión con la milenaria Iglesia Católica, que hoy celebra el centenario de las misiones vicentinas en Honduras”, reflexionó el líder religioso.

Peticiones

El obispo mencionó a los presentes lo difícil que era en aquellos primeros años cumplir la tarea de evangelizar cuando sólo había cuatro parroquias para cuatro grandes departamentos.

“Con gran esfuerzo se difundía la palabra en Cortés, Atlántida, Colón y Gracias a Dios. Había grandes dificultades para llevar el mensaje de Nuestro Señor, pero a pesar de todo nunca se detuvo la misión”, expresó Ángel Garachana. Las congregaciones de misioneros vicentinos están ubicadas en Tegucigalpa, Cuyamel de Omoa, Trujillo, La Mosquitia y San Pedro Sula. “Tenemos el compromiso de seguir el trabajo de los primeros misioneros para que el evangelio de Jesucristo sea acogido y vivido por todas las personas. Tenemos por delante un futuro que construir, escribamos una historia de salvación y vida con gracia, justicia y bendición”, pidió el obispo.

Uno de los detalles especiales de la misa fue la lectura de las peticiones en diversos lenguas, como el garífuna y el misquito, para recordar simbólicamente a los lugares que cuentan con la presencia de padres paúles.

Ángel Garachana también hizo un contraste, comparando aquella época con el presente. “Piensen cómo eran los caminos hace cien años y cómo estos hombres de Dios los recorrían difundiendo la palabra; los que hoy formamos parte de esta diócesis de San Pedro Sula debemos renovar el gozo de pertenecer a esta Iglesia y ser hoy los continuadores de aquellos misioneros y de los primeros católicos”, recomendó Garachana.

El obispo afirmó que la zona norte del país es la de más desarrollo, la que más crece y la que más posibilidades de trabajo brinda, pero también una zona de gran violencia e injusticia.

Por ello instó a los fieles a luchar para lograr un cambio. Para finalizar su intervención, Garachana invitó a los creyentes católicos a emular la actitud de San Pablo, quien dijo: “Ay, de mí si no evangelizo” y la de San Vicente de Paúl, que sirvió fielmente hasta su muerte al Señor.

Los líderes religiosos honraron la memoria de los obispos Antonio Capdevila, Jaime Brufau Macía, Juan Sastre y José García con una ofrenda floral en la cripta de la catedral.

Como acto final de la celebración, los líderes religiosos depositaron una ofrenda a María Santísima, enunciada en la Virgen de Suyapa.

Después de un sonoro aplauso, los feligreses vitorearon al final del evento: “Viva la Virgen de Suyapa, viva San Vicente de Paúl, viva la Iglesia Católica, viva San Pedro Sula”.

Mensaje de Alagarda

Enrique Alagarda, quien ha trabajado como misionero vicentino en Honduras durante 20 años, brindó una entrevista a LA PRENSA en la que aprovechó para enviar un mensaje en representación de sus homólogos.

“Es una gran alegría colaborar con la obra de Dios, anunciando el evangelio. Hay muchas maneras de hacerlo: por medio de la palabra, la eucaristía, la catequesis o las obras de caridad o educación, que son algunos de los frutos que han cosechado los misioneros en Honduras, aunque ellos y nosotros sólo somos instrumentos. La verdadera obra es realizada por nuestro Señor”, afirmó Alagarda.

El religioso comentó que la Iglesia ha evolucionado con los años para acompañar a sus feligreses y cubrir sus necesidades espirituales.

El vicentino no dejó a un lado la violencia que daña al país. “Experimentamos un gran dolor cuando alguien sufre la injusticia y el maltrato o se le quita la vida, ya que es un regalo que Dios entrega y nadie tiene derecho de quitar. Por eso, todo misionero es un anunciador de paz”, dijo. Recordó que las celebraciones espirituales se han conmemorado desde 2010.

“Todo el último año pasado hemos hecho diversos actos en honor a la obra de los vicentinos. A lo largo de cien años han pasado más de 135 misioneros por este país”, relató.

También agradeció a los sampedranos la masiva asistencia al evento y las múltiples muestras de cariño. “La presencia de toda esta impresionante cantidad de creyentes es la manera más bonita de recordar lo que han hecho los misioneros. Las semillas se sembraron y todos las vemos ahora crecer. Este gran templo es un ejemplo de ello”, dijo el provincial vicentino.

Después de la misa se ofreció un refrigerio a los presentes para que pudieran compartir como hermanos de religión.

El fundador de los vicentinos

San Vicente de Paúl fue un sacerdote nacido en abril de 1581 en Francia.

Fue el tercero de seis hermanos dentro de una humilde familia.

En el año 1600 recibió la ordenación sacerdotal y formó parte del grupo de limosneros en la Corte de Margarita de Valois.

A lo largo de su vida hizo un gran número de obras caritativas, especialmente en la época de guerra en su país.

En 1625 fundó la Congregación de la Misión, también conocida como misioneros vicentinos, paúles o lazaristas.

Es considerado una de las figuras más importantes e influyentes del catolicismo en la Francia del siglo XVII.

El sacerdote murió a los 80 años, en septiembre de 1660, y al momento de su fallecimiento la Congregación de los Paúles que fundó ya había llegado a Polonia, Italia, Argelia, Madagascar, Irlanda, Escocia, las Hébridas y las Orkneys.

La Iglesia Católica, en conmemoración de la obra, dedicación y perseverancia de este sacerdote, celebra el 27 de septiembre la fiesta en honor a San Vicente. Una de las frases más reconocidas de este personaje es: “Los pobres son nuestros amos y señores”.