El comisionado nacional de los Derechos Humanos, Ramón Custodio, exhortó a las autoridades gubernamentales a no olvidarse de los pobres de Honduras.
Explicó que pobre es el que lo necesita todo porque carece hasta de lo indispensable para simplemente vivir igual que todos los demás, incluyendo a quienes no se ahogan en lo superfluo del consumismo.
Mencionó que entre lo indispensable está el derecho a una vida digna, con seguridad e integridad, el derecho de tener una casa digna, ropa, calzado, salud y educación de calidad.
Según Custodio, el pobre necesita la inclusión para ser visible “como un ser presente en la igualdad de oportunidades, razones todas más que suficientes para ser oído y tomado en cuenta en todas las decisiones del Gobierno”.
El comisionado considera que la educación es decisiva en el estancamiento o en la falta de reducción de la pobreza, pues las tasas mayores de analfabetismo se presentan en el área rural, donde la pobreza alcanza niveles alarmantes.
La pobreza en Honduras, al igual que otros países de Latinoamérica, se debe a múltiples factores, particularmente estructurales y ancestrales, como la desigualdad en la distribución del ingreso, el ingreso per cápita, la productividad rural y el crecimiento con tasas menores del cinco por ciento anual.
Indicó que se lesionan los derechos económicos, sociales y culturales de las comunidades y las personas cuando están limitadas y hasta cierto punto discriminadas en sus derechos: al trabajo, a la seguridad social, de poseer viviendas dignas con servicios básicos, con indicadores altos de insalubridad y bajos indicadores de educación.
“Así entendidas las cosas, referirse a los pobres y a los derechos humanos en América Latina es hablar de la ‘soga en casa del ahorcado’, porque en este continente hay tantos pobres o quizás más que en Asia y África, y en condiciones de igual o de peor exclusión”, comentó.
Algunos estudios indican que la quinta parte de la población del mundo en desarrollo está hambrienta al ir a dormir cada noche, la cuarta parte carece de acceso a servicios básicos como agua de beber no contaminada y la tercera parte vive en estado de abyecta pobreza.
A lo anterior se agrega que más de mil millones de personas viven en pobreza extrema por la falta de vivienda, el hambre y la malnutrición, desempleo, analfabetismo y mala salud crónica.
Más de 1,500 millones de personas carecen de acceso a un saneado servicio de agua potable y a instalaciones sanitarias.
Cerca de 500 millones de niños no disponen de educación primaria y, en consecuencia, se explica que más de mil millones de adultos no sepan leer ni escribir. Custodio dijo que está de acuerdo con Muhamad Yunus, ganador del Premio Nobel de la Paz 2006, cuando plantea que “la calidad de una sociedad no debe medirse por el nivel de vida de los que mucho tienen, sino por el nivel (de vida) de sus capas más pobres”.
De acuerdo con el ombudsman hondureño, las instituciones del Estado deben romper el silencio que raya en la complicidad, asumiendo el principio de la responsabilidad propia y de los otros, que deciden sin ninguna responsabilidad, amparados por la tolerancia y la permisividad.