La precaria situación de peligro latente en la que viven cientos de residentes de la colonia Los Profesores es preocupante.
Los pésimos trabajos de embaulamiento de la quebrada El Sapo que hace algunos años realizó el Fondo Hondureño de Inversión Social se están viniendo abajo.
La inversión de más de 400 millones de lempiras para realizar la obra sólo fueron un derroche de dinero, porque la edificación no ha cumplido ni 10 de los 50 años de durabilidad que se estipuló.
El proyecto para la preparación de las comunidades para enfrentar los desastres naturales ocasionados por la quebrada El Sapo, cuyo financiamiento fue hecho por la Comisión Europea a través del Departamento de Ayuda Humanitaria y cofinanciado por la Cruz Roja Italiana, Española y Holandesa, no duró si quiera la cuarta parte de su vida útil.
'Lo que pasa es que estos proyectos entran a licitación y siempre se los ganan los mismos activistas de los gobiernos de turno', comentó muy indignado Ignacio Zerón, un vecino del lugar.
Agregó que la obra fue una completa malversación de fondos, pues 'sólo basta con ver la pésima calidad del trabajo en los cimientos de los muros para darse cuenta de ello, hasta un ignorante se da cuenta que no hicieron nada'.
Las denuncias de los vecinos son cada vez más constantes, pues aseguran que los niños y ancianos son los más afectados con esta situación, ya que son los más expuestos al peligro de caer al vacío.
Muchos de los afectados exigieron al alcalde Ricardo Álvarez, que con los impuestos que ellos pagan, inicie los trabajos para reparar este peligroso tramo; pues la vida de sus hijos vale más que todo el proyecto mismo.
'Todos los vecinos no queremos que estas calles lleven el nombre de nuestros hijos muertos', destacó Zerón.
Para saber
Problema
Los residentes temen que hasta que las planchas se terminen de caer con alguno de sus hijos, la Alcaldía no va preocuparse por el problema.
Denuncia
La obra cumplió un poco más de tres años de haberse venido abajo y ni el Gobierno ni la comuna se han preocupado por repararlo.