01/05/2026
01:45 AM

Progreseños piden no minimizar daños

Ocho días después de que el sismo de 7.1 grados en la escala de Richter dejara destrucción y muerte en El Progreso, Yoro, las autoridades del Gobierno aún no les han brindado el apoyo que urgen.

Ocho días después de que el sismo de 7.1 grados en la escala de Richter dejara destrucción y muerte en El Progreso, Yoro, las autoridades del Gobierno aún no les han brindado el apoyo que urgen.

En una reunión realizada ayer con las fuerzas vivas y las autoridades municipales, éstas presentaron un informe con todos los daños que sufrió La Perla del Ulúa.

Los daños materiales se reportaron en áreas como el sistema de agua potable de la zona rural y urbana, edificios públicos, bordos de contención, sistema eléctrico, complejos deportivos, red vial, escuelas públicas, puentes colgantes, vados y otros.

Los pobladores llegan de grupo en grupo a exponer sus necesidades.

Otra de las preocupaciones es la destrucción del muro del centro penal ubicado en la colonia Palermo y los daños en la estructura física interna.

Llamado enérgico

Alexander López, alcalde de El Progreso, asegura que se necesitan 450 millones de lempiras para reparar todos los daños que dejó el movimiento telúrico.

Según el informe realizado por el Comité de Emergencia Municipal, Codem, hay unas 1,740 casas dañadas y 215 completamente destruidas.

El edil hizo un llamado a las autoridades del Gobierno para que no minimicen los daños que sufrió el municipio.

“La zona del Valle de Sula siempre ha sido vista de menos por la capital, no por su gente sino por el Gobierno, ahora queremos que tomen este problema con la seriedad que merece y no que lo minimicen. Si no recibimos apoyo del país acudiremos a organismos internacionales”, señaló López.

Víctor Ramos, vicepresidente de la Cámara de Comercio e Industrias de El Progreso, indicó que les preocupa los daños que sufrieron los bordos.

“Hemos estado desamparados y si no levantamos la voz de protesta nadie va a venir a ayudarnos”, lamentó el empresario.

Familias en riesgo

La aldea El Socorro es una de las más afectadas en este municipio.

El temblor hizo ceder las bases del tanque que abastece de agua a los más de 600 habitantes de la aldea. También hay varias casas con sus paredes a punto de caer.

Los colonos se las han tenido que ingeniar para adquirir el valioso líquido. “Tenemos que dormir en la cocina porque es de madera y la casa está toda rajada, tenemos miedo”, expresó doña Guadalupe Flores.

Desde el día del terremoto esta familia no ha podido dormir bien, el temor es que las paredes de su vivienda caigan y ocurra una tragedia mayor.

“No tenemos a dónde ir, por eso seguimos aquí aunque sea amontonados en la cocina”, expresó la ama de casa.