Nuevamente los diputados hondureños volvieron a disculparse por haberle propinado un segundo “trancazo” al pueblo en la misma sesión; sólo que en este caso la mayoría aseguró que ni se enteró, pese a que la aprobación ocurrió a eso de las 2.30 de la tarde del pasado 14 de diciembre.
Y es que el Congreso Nacional hondureño, en la sesión del pasado 14 de diciembre, la última del año, aprobó dos elevadas tasas a los usuarios de los aeropuertos internacionales del país. La primera es un impuesto de seguridad, de 17 dólares, por entrar y la misma cantidad por salir del país, y la segunda, un incremento al impuesto de salida aeroportuario, de 26 dólares, que sumaba 60, en adición a los 34 que ya se pagan.
Ningún diputado preguntó
Francisco Rivera, diputado oficialista que dictaminó el proyecto de ley que envió la Secretaría del Interior, asumió la responsabilidad y dijo que el tema de seguridad en las aduanas le plantearon que el Estado no podía financiar ese proyecto y en ese sentido su dictamen fue favorable. Dijo que el decreto se aprobó y ningún diputado preguntó en qué consistía, por eso no hubo explicación ni debate. Y que no hay excusas para nadie, porque ahí estaban todos los diputados y los mismos periodistas.
“Debieron estar cumpliendo con su deber”, dijo, al tiempo que informó que el presidente del Congreso Nacional, Juan Orlando Hernández, tampoco estaba al momento de la aprobación, la sesión la dirigía Nora Gúnera; sin embargo, el presidente del Legislativo ya pidió que no se sancione el decreto para que no se convierta en ley.
Además se ordenó crear una comisión que revise todos esos decretos para evitar dificultades posteriores, porque si es algo real que el decreto provino del Ejecutivo y por eso se confió en que tenía consenso. “Vamos a ser justos y no cometeremos el error de no aprobar nada sin consensuarlo, lo aprobamos a las 2.30 de la tarde, a la vista y paciencia de todos los diputados y los medios de comunicación presentes; pero lo importante es que esos 34 dólares quedan en suspenso, que el pueblo tenga la confianza”. Dijo Rivera que lo “importante ahora es rectificar, lo malo sería empecinarse y no rectificar, nosotros actuamos de buena fe, como comisión, y el Congreso también, nadie puede decir que fue madrugón, todos somos responsables”.
Y para los diputados que aseguran que fue a las diez de la noche, dijo que a lo mejor es que “estaban en la siesta, pero tienen que estar ojo al Cristo”.
Hubo falta de información
Entre tanto, el expresidente del Congreso Nacional, y actual jefe de bancada del Partido Liberal, Alfredo Saavedra, dijo que protestará por la falta de información en la sesión de jefes de bancada, nunca se les anunció el caso.
Dijo sentirse “sorprendido, apenado incluso porque eso es un tema que pasó de noche para decir una frase célebre porque en definitiva no conocimos de ese proyecto, ni del dictamen. Me muestro sorprendido y desde luego conociendo los alcances de ese decreto como buen hondureño me manifiesto totalmente en contra”. Wenceslao Lara dijo que sí se enteró, que fue a las 10.30 de la noche y que se opuso y hasta votó en contra, aunque no hubo tiempo para discutirlo. Otro de los diputados que reaccionó, aunque estuvo ausente del Congreso en esas fechas, por razones de salud, fue German Leitzelar, del Pinu, quien calificó el cobro como inconstitucional porque los fondos los recaudaría la empresa Securiport, y no el Estado, como señala la Constitución.
“Me apena que el Congreso siempre diga que algunos diputados siempre hemos sido sorprendidos porque en altas horas de la noche se meten estos golpes al pueblo”, dijo.
Toño votó y ni se acuerda
Entretanto, el nacionalista Antonio Rivera Callejas admitió su error y su vergüenza, porque francamente no se enteró del mismo, pese a estar en la sesión en la que incluso votó a favor del trancazo, y más porque conoce muy bien la técnica parlamentaria.
“Honestamente no recuerdo que se haya aprobado este decreto, pero tampoco votaría a favor de que le apliquen más cargas al pueblo”, sin acordarse incluso que sí votó, según consta en el registro del sistema digital del Congreso.
Lo insólito es que ni el mismo jefe de bancada nacionalista, Celín Discua, sabe cómo pasó, ni estaba enterado de qué se trataba el trancazo. Otro de los que se disculpó, avergonzado, fue el vicepresidente del Congreso Marvin Ponce, pues entiende que su deber es estar atento, pero en esta ocasión no se enteró. Indicó que hubo un engaño de parte de la comisión dictaminadora.
13.7 millones de dólares por año pagarían turistas
Tegucigalpa. El trancazo que será revisado por la Secretaría del Interior y que por lo pronto no será ratificado por el Ejecutivo afectaría a unos de 402,000 turistas que ingresan cada año al país por la vía aérea. 55% de ellos son extranjeros.
De acuerdo al Instituto Hondureño de Turismo, IHT durante 2010 entraron al país en condición de turistas 895,603 personas, de las que 402,602 lo hicieron por las terminales aéreas del país.
En síntesis, con el nuevo trancazo estos turistas estarían obligados a pagar cerca de 13.7 millones de dólares por año y no 1.2 millón de dólares, que es lo que cancelaron en 2010 por la tasa de seguridad vigente (tres dólares).
Las estadísticas del IHT no incluyen los cruceristas que visitaron Islas de la Bahía debido a que solo se les consideran visitantes porque solo permanecen un día en el país, es decir, que no pernoctan en territorio hondureño.
En los aeropuertos de Londres, Tokio o Francia, que son de los más transitados y seguros del mundo, se cobran 25 dólares menos de los 34 que se han querido implementar en Honduras.
Armando Funes, directivo de la Asociación de Aerolíneas de Honduras y miembro de la Cámara Nacional de Turismo de Honduras, Canaturh, dijo que esta ley en vez de ser una estrategia que atraiga el turismo, lo aleja.