La temporada de verano no fue como se esperaba en el sector turístico y hotelero en esta ciudad.
“Esto se debe en parte a que aunque Tela es una ciudad turística, no hay una política atractiva que ofrezca al visitante una razón para quedarse aquí. En su gran mayoría, quienes nos visitan vienen y se van el mismo día, por lo que diríamos que más que turistas lo que vienen son bañistas, veraneantes o excursionistas”, dijo el propietario de un restaurante que no quiso dar su nombre.
“Nos visitaron miles de veraneantes, pero fueron menos que el año anterior, y quienes vinieron a las playas de Tela y a las comunidades garífunas eran más excursionistas. Ellos casi siempre vienen preparados con sus termos para sus bebidas y hasta con sus anafres para prepararse sus propias comidas”, dijo Braulio Martínez, vecino de Triunfo de La Cruz.
Malestar
Al igual que Martínez, otros dueños de restaurantes se quejaron de la que la Semana Santa ya no es una garantía de hacer grandes ganancias.
“Gracias a Dios recuperamos las inversiones hechas, otros hacen su ganancia, pero es poca. No hay un control sobre quienes nos visitan. Lógicamente esto se comprende, ya que es más económico traer y preparar que comprar en el lugar”.
En las playas se podían observar pequeñas tiendas de campaña que contrastaban con los hoteles ubicados al frente a la costa.
El coordinador de la Comisión de Turismo Municipal, Heriberto Díaz, dijo que aún desconoce las estadísticas del año anterior, pero este año recibieron a 386 mil 556 visitantes y 46 mil 810 vehículos.
Pese a ello, los ingresos por venta de plaza para los juegos y diferentes locales de ventas de comida fueron de 500 mil lempiras aproximadamente.
“La Comisión de Verano estuvo pendiente de la alimentación a la gente que colaboró durante la temporada”, agregó Díaz.