Los artesanos se han convertido en el motor determinante de la débil economía de este municipio. Con su creatividad y talento son ejemplo de que en esta localidad hay gente trabajadora, apostando lo propio para salir adelante.
El grupo Wafaguagle, integrado por artesanos garífunas y pech, desde hace dos años está elaborando una amplia gama de aretes, ganchos, llaveros, pulseras, adornos de madera y caracol y camisas y ropa típica, todo con material local y natural.
Este local de suvenires en las oficinas administrativas del Instituto Hondureño de Antropología e Historia, Ihah, es la muestra de la mano laboriosa,creativa y talentosa de la gente de este municipio, hombres y mujeres que hace dos años no tenían la oportunidad de exponer sus productos en un mercado con aspiraciones turísticas.
Rudy Zúniga, uno de los miembros de este grupo de artesanos, expresó que gracias a esta actividad puede darle el sustento diario a su familia: “Los turistas nos apoyan porque cuando vienen se llevan muchas cosas”.
Una de las particularidades de este grupo de artesanos organizados es que todos sus productos deben ser elaborados con materiales naturales, “tratamos de trabajar con lo que la naturaleza produce. Hacemos aretes de concha de coco y concha de mar y pulseras con semilla de ojo de venado, entre otras”, explicó el artesano.
Uno de los grandes sueños de este grupo de artesanos es la creación de un taller en que puedan trabajar y promover esta actividad dentro de la juventud, “soñamos con una escuela porque no queremos que esto se pierda, sino que sea una práctica permanente en la que todos tengan la posibilidad de aprender”.
Este es uno de los lugares más visibles en la ciudad, donde se pueden apreciar exposiciones artesanales de las etnias pech y garífuna y es un verdadero centro donde el visitante podrá encontrarlo todo en un solo lugar.