Las peregrinas hondureñas ingresaron la mañana del jueves a la Cámara de Diputados, donde se reunieron con la Comisión de Población, Fronteras y Asuntos Migratorios. Ahí las madres de hondureños exhibieron la bandera de Honduras.
Compartimos su preocupación por los familiares desaparecidos, dijo la diputada Cristabel Zamora a la caravana de hondureñas.
Las madres de hondureños desaparecidos fueron recibidas ayer como heroínas en la Ciudad de México, donde les regalaron una noche artística.
A las 8.00 de la noche les brindaron un recibimiento en el Auditorio del Sindicato Mexicano de Electricistas, SME, por organizadores del Foro Mundial de Migración.
''No he recibido tanta alegría en mi país como en México', dijo Emeteria Martínez ante un centenar de personas en el auditorio del SEM. Ella se reencontró con su nieto que emigraba a Estados Unidos.
“Es una caravana de fe y esperanza, estoy emocionada de haber viajado con ellas”, agregó Elvira Arellano .
Por su parte, la mexicana Estela Domínguez se sumó a la caravana de hondureñas para buscar a su hija.
Madres hondureñas han hecho histórica búsqueda
Venciendo dificultades, pasando hambre y noches de desvelo, las valientes madres que buscan a cientos de hondureños desaparecidos en la ruta que por tierra conduce a Estados Unidos llegaron anoche a la capital azteca.
Partieron ayer al mediodía dejando atrás la ciudad de Córdoba, Veracruz.
La caravana de los trece compatriotas que se adentraron en la búsqueda de hondureños desaparecidos en “la ruta del mojado” llegó la noche del miércoles al estado de Veracruz.
Luego de la agradable jornada que desarrollaron en Ixtapec, las madres iniciaron un largo recorrido por las autovías en un autobús facilitado por el gobierno de Chiapas.
Ahí descansaron después de las fatigadoras horas en un itinerario rodeado de verdes paisajes y extensas plantaciones de piña que duró unas ocho horas.
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La caravana arribó caída la noche en el poblado de Córdoba llegando a la aldea La Patrona, adonde se encuentra la Casa de La Patrona, centro particular de una familia encabezada por doña Leonila Vásquez, quien ofrece alimentación a los migrantes ilegales que se transportan en trenes hacia la frontera norte de México.
Ahí se renovó la emoción y los ánimos de las valientes catrachas que fueron recibidas por doña Leonila, sus hijas y el sacerdote de la Casa, los que ofrecieron una velada que coincidió con la celebración del Día de Difuntos, fiesta tradicional mexicana.
Entre carcajadas, tertulias y consumo de tamales, galletas y café con leche, las valientes misioneras catrachas expusieron el objetivo de su viaje por el país azteca.
Igualmente expresaron su satisfacción por haber dado con el paradero de un compatriota que estaba desaparecido y haber encontrado pistas de otros tres.
“Nuestro objetivo es el de encontrar, no sólo a los migrantes hondureños que están desaparecidos, sino que dar con el paradero de otros hermanos centroamericanos que también lo están”, dijo Ian Quiroz, coordinadora del viaje.
“Igualmente queremos establecer conexión con redes y organizaciones que trabajan con migrantes irregulares en este país; y es algo que ya lo estamos logrando, por lo que estamos muy satisfechos”, agregó Quiroz.
En vista de la situación expuesta por Quiroz, la pequeña caravana que hoy cumple siete días participará en el Foro Mundial Alternativo de los Pueblos en Movimiento que se inaugura hoy a las 7:00 pm en Ciudad de México.
“Estamos muy contentas por asistir a este foro, ya que tendremos la oportunidad de exponer las fotografías en foros adonde estarán reunidas personas del Gobierno”, dijo Quiroz.
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Hecho histórico en México
El desarrollo de la caravana de hondureñas se ha convertido en un hecho histórico, según Elvira Arellano, activista del Foro Mundial de Pueblos en Movimiento que empezó ayer en Ciudad de México.
“Estas madres han hecho historia en el país porque con su fe han llegado hasta aquí. Ha sido una experiencia muy importante el ser testigo de cómo estas madres y familiares están buscando a sus familiares que desaparecieron en la ruta migratoria hacia EUA”, dijo Arellano.
“Nos están dando una gran lección porque es penosa la situación que se está dando en México con el problema de la migración”, prosiguió.
La monja escalabriniana Lidia Mara Souza dijo que hasta el momento han tenido mucho éxito con el recibimiento en las Casas del Migrante. “En el camino hemos encontrado migrantes de diferentes nacionalidades, pero principalmente de Honduras”.
La esperanza de poder encontrar a compatriotas perdidos continúa latente en el corazón de las valientes catrachas que podrían adentrarse en la ciudad de San Fernando, Tamaulipas, e ir al sitio adonde tuvo lugar la sangrienta masacre que llevó luto y dolor a 72 familias, 32 de ellas hondureñas.
Acaparan la atención
Escoltadas por Juan José Alvarenga y José Peraza, miembros de la Red Comifah, las once hondureñas representan un equipo que ha despertado la atención de toda la prensa mexicana.
“Es importante destacar que todo el trabajo y esfuerzo que ellas están haciendo ha dado resultado porque no sólo han dado con pistas del paradero de hondureños, sino que en su paso muchos compatriotas se han abocado a ellas para enviar misivas a sus familiares”, dijo Rubén Figueroa, activista del Movimiento Migrante Mesoamericano.
“En México estamos luchando para que no se criminalice al migrante ilegal y para que se respeten sus derechos. Seguiremos apoyando la labor que estas mujeres desarrollan”, agregó.
“Creo que cuando uno está cansado, las cosas se tornan difíciles; pero el espíritu de estas mujeres es digno de admirar, ellas han agarrado mucha fuerza al ver tanto apoyo y mucha solidaridad por parte de las redes que trabajan con migrantes, así como autoridades del Gobierno mexicano y demás particulares”, expuso.
Recalcó que no puede dejarse de lado el apoyo prestado por la Iglesia Católica a la caravana.
La acogida que han tenido por parte de los padres José Alejandro Solalinde, Heyman Vásquez y fray Luis Ángel Nieto del movimiento Lazos de Sangre. “Lo que estas señoras están haciendo es una labor humanitaria y ojalá que esta actuación tenga algún impacto en otras personas y organizaciones”, dijo el fray Luis Ángel Nieto, quien recibió a la caravana en La Patrona para reencontrarse en la Ciudad de México.
Fuertes pese a siete días de intenso recorrido
Veracruz. Las mujeres de La Patrona son famosas en México porque elaboran comida y la empacan cuidadosamente para tirársela a los ilegales que van sobre la “bestia de acero”.
En ese poblado, las mujeres hondureñas y sus dos custodios tuvieron el último recibimiento hospitalario. Las señoras de La Patrona hacen una labor caritativa con los indocumentados que viajan en los trenes con destino a Ciudad de México para conocer cómo dan de comer a cientos de viajeros que quizá no han llevado alimento a sus bocas en días.
Las catrachas esperaron a que pasara un tren cargado de viajeros ilegales para dejarles un poco de alimento.
El intento no fue tan fructífero, pues, según una de las mujeres de La Patrona, hace ya varios días que no pasan trenes tan cargados. Aunque quisieron ver a Las Patronas en acción, las mamás no perdieron el ánimo. Con siete días de peregrinación, las damas muestran ejemplar fortaleza. Están muy animadas pese a que han pasado del calor de Chiapas y Oaxaca a las tormentas que han tenido lugar en tierra veracruzana.
Luego de intentar llevar comida a los ‘mojados’ vieron la película “María en tierra de nadie” para luego comenzar su viaje rumbo a la capital azteca.