Todavía portaba su delantal azul y por su deseo de estar tempranito en el Vía Crucis se le olvidó quitárselo. A las 6.00 de la mañana empezó la procesión, y ella ya estaba ahí.
Con su vela roja encendida, Rufina Aguirre emprendió “el camino de la cruz” por las calles sampedranas.
“Es una promesa, la he cumplido desde hace seis años, pues a mi hijo le descargaron una pistola y casi se muere, le pedí a Dios que lo salvara, Él hizo el milagro, mi hijo está bien, por eso siempre vengo en ayunas a darle gracias al Todopoderoso”, relató doña Rufina.
“Vía Crucis significa camino de la cruz, la iglesia realiza esta antigua tradición, en la que el pueblo va recorriendo en doce escenas, llamadas estaciones, los últimos momentos de la vida de Jesús desde el juicio ante Poncio Pilato hasta la sepultura”, explicó el obispo de la Diócesis de San Pedro Sula, monseñor Ángel Garachana.
Dijo que el Vía Crucis es un ejercicio para meditar y contemplar la pasión del Señor, “son escenas que nos narran el mismo Evangelio, así que una forma de meditar la pasión es leyendo despacio los relatos de San Marcos, San Mateo, San Lucas y San Juan”, agregó monseñor.
“Pero una forma más viva, más con escenas que entran por los ojos es lo que se llama el Vía Crucis y no se hace individual, sino en conjunto, es un ejercicio que lleva un gran fruto espiritual en las personas que lo hacen bien, porque meditando estos momentos de la vida de Jesús uno siente que su vida cristiana se va transformando y modelando a imagen y semejanza de Jesucristo”, comentó.
La Pasión de Jesús de Nazaret representa el amor que el Supremo tiene para con sus hijos.
Los sampedranos presenciaron las doce estaciones con imágenes vivas, las cuales retrataban la pasión de Jesús hace dos mil años y la actual realidad.
“Se representa una doble escena, por una parte se reproduce la vida de Jesús y por otra parte se escenifica nuestra realidad, por ejemplo tenemos a Poncio Pilato juzgando al hijo de Dios y lavándose las manos, en nuestros tiempos hay jueces que también se lavan las manos y no hacen justicia”, explicó Garachana.
El obispo hizo otra comparación con la cuarta estación, “Jesús se encuentra con María, la mamá sale al encuentro de su hijo, representa las madres que sufren por sus hijos y así se va compaginando, ya que la pasión de Jesús continúa”.
Una de las estaciones que llamó la atención de los feligreses fue la novena, “Jesús cae por tercera vez”, esta escena fue asociada a este tiempo, un joven protagoniza a aquél que está preso porque robó un pollo y a su lado otro vestido con elegancia que simboliza a los ladrones de cuello blanco.
“Perdona a tu pueblo Señor, perdónalo, por ser cobarde y bajar la cabeza cuando vemos al país con más hambre, pobreza y corrupción”, repetían los feligreses mientras recorrían la siete calle del barrio Guamilito.
Entre cantos y plegarias los católicos oraban a Dios, “te pedimos por los médicos y enfermeras que dejan morir a la gente por estar en huelgas”.
“Por los que abandonan el cadáver en la morgue de aquéllos que han muerto contagiados con sida o tuberculosis, perdónalos Señor”, seguían rogando los caminantes.
Monseñor dijo que con el acompañamiento en esta procesión, “el llamado es a la responsabilidad a los que tienen obligación de atender a este pueblo, también como una llamada de esperanza, pues este Vía Crucis no termina en la muerte definitiva, tenemos la esperanza”.
Con un recorrido de tres horas, los sampedranos concluyeron con la meditación a lo largo de las doce estaciones, las cuales iniciaron en la tercera avenida entre tres y cuatro calles y culminó en la Catedral.
Luego en silencio los feligreses entraron a la iglesia, donde recibieron el mensaje de ese día.
“Nos preguntamos qué hizo Jesús para ser tratado de esa forma; todo por una finalidad, para que nosotros creamos en Él y lo amemos de todo corazón”, anunció el obispo.
Monseñor agregó que el compromiso es ser cada día una mejor persona, “un mejor cristiano”.
Sábado de Gloria
“Todo el día de mañana -hoy- se está en silencio, de día la iglesia no celebra ningún culto, pues permanece adolorida, en silencio contemplativo con Jesús sepultado”, agregó.
Hoy, al caer la noche, para los católicos es fiesta. “Se celebra la Gran Vigilia de la Resurrección de Jesús, ahí la iglesia proclama, no busquen entre los muertos al que vive, Jesús ha resucitado, ésta es nuestra fe, es la fe que nos llena de esperanza, alegría, de paz, el Señor ha vencido también a su muerte y también a nuestra muerte”, explicó.
Para esta celebración los feligreses acuden a la iglesia con campanas y velas para expresar el gozo. “Es un momento de gozo desbordante, la iglesia se alegra, lo hace con cantos, flores, es una celebración donde se escucha abundantemente la palabra de Dios, se vive el contraste de las tinieblas y la luz y luego se renuevan las promesas bautismales”, agregó monseñor.
”No más niños en la calle”, señalaba un grupo de jóvenes en el Vía Crucis.