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Orar por los sacerdotes y las familias piden en misa crismal

  • Actualizado: 12 abril 2017 /

Hoy es la Santa Cena y el lavatorio de pies en las distintas parroquias. Mañana se realizará el viacrucis y el Santo Entierro.

    San Pedro Sula, Honduras.

    El olor a incienso impregnó el ambiente en la catedral San Pedro Apóstol mientras los sacerdotes de la diócesis renovaban sus votos durante la misa crismal.

    Fue una eucaristía solemne presidida por monseñor Ángel Garachana y concelebrada por Rómulo Emiliani, obispo emérito, y todos los sacerdotes de la diócesis de San Pedro Sula.

    Esta celebración regularmente se realiza el Jueves Santo, pero por razones pastorales, en la diócesis, se adelanta para este día.

    En la homilía monseñor Garachana llamó a la feligresía a orar por los sacerdotes y también por las familias de Honduras.

    Los sampedranos acudieron masivamente a la eucaristía. Monseñor emérito Rómulo Emiliani concelebró la eucaristía. Fotos: Franklyn Muñoz.
    Explicó la misión de los obispos y sacerdotes y la importancia de las oraciones para poder cumplir su papel de ser fieles a su vocación de servidores del pueblo. El tema central de la misa fue el sacerdocio y al finalizar el rito de la renovación de las promesas sacerdotales los fieles aplaudieron como un reconocimiento a la labor que realizan los padres en las distintas parroquias de la diócesis.

    Con una solemnidad impresionante se realiza la procesión con los óleos hasta el altar precedidos del pan y el vino.

    El obispo Garachana bendijo primero el óleo con el que serán ungidos los enfermos para hacer visible la fuerza que Dios da en la debilidad.

    El obispo Ángel Garachana presidió la misa.
    Luego, siguió la bendición al óleo de los catecúmenos, que es el aceite signo de la fuerza del Espíritu Santo que desciende sobre los cristianos y queden fortalecidos para que aumente en ellos el conocimiento de las realidades divinas.

    El obispo continuó con la consagración del Santo Crisma, el cual es utilizado en el bautismo, confirmación y la ordenación sacerdotal por el que quedan configurados con Cristo.

    La misa crismal se celebra cada año, al igual que la renovación de los óleos y la consagración del Santo Crisma.

    Los óleos de los enfermos, catecúmenos y el Santo Crisma fueron bendecidos y consagrados.