El ex presidente iraquí Saddam Hussein fue acusado de genocidio, aunque es un delito difícil de probar.
Las autoridades iraquíes acusaron ayer al ex dictador y a seis de sus colaboradores de dirigir o participar en la campaña de represión que mató a unos 100 mil kurdos.
Los tribunales de las Naciones Unidas en los casos de la antigua Yugoslavia y Ruanda han presentado acusaciones de genocidio contra 49 personas.
Casi la mitad fueron convictas, mientras que unas pocas más siguen aguardando su juicio.
Igualmente, el líder serbio Slobodan Milosevic murió el 11 de marzo mientras era juzgado por la muerte de ocho mil musulmanes bosnios en Srebrenica en julio de 1995 -un ataque que fue considerado un genocidio conforme al derecho internacional.
Lo más difícil de probar es la intención y la premeditación.
Demostrar el genocidio en Bosnia ha sido una tarea hercúlea.
Siete acusados fueron absueltos entre los 23 encausados.
Otros cinco se encuentran detenidos a la espera de ser juzgados y otros dos -el ex líder serbio Radovan Karadzic y el ex comandante del ejército, el general Ratko Mladic- siguen prófugos.
Solamente el general Radislav Krstic fue convicto por un tribunal yugoslavo y cumple una pena de 35 años.
Por su parte, el presidente iraquí, Yalal Talabani mostró su confianza en que Saddam sea juzgando por todos los casos que pesan en su contra antes de que el Tribunal Especial pronuncie un veredicto final.
Operación
Una segunda acusación denuncia que Saddam encabezó la Operación Anfal, una campaña trifásica contra los kurdos en el norte de Irak durante la guerra con Irán a fines de la década de los 80. Anfal incluyó el ataque del 16 de marzo de 1988 con gases venenosos contra la aldea de Halabja que mató a cinco mil lugareños.