Apenas tiene ocho años y Arlon Pérez ya sabe lo que significa haber sufrir el abandono de su madre. A este suplicio se suma el padecer de una enfermedad mental que lo hace agredir su propio cuerpo.
Arlon ha pasado muchos años de su vida en la cama de un hospital adonde lo atan de pies y manos para evitar que muerda sus brazos o golpee su cabeza.
Al niño le diagnosticaron una psicosis derivada de un retraso mental cuando apenas tenía cuatro años.
Al enterarse de su padecimiento, su madre lo abandonó llevándose consigo a dos de sus hermanos.
Con Arlon únicamente permanece su padre, Amílcar Pérez, y su hermana de seis años que sufre de asma.
El vivir bajo el cuidado total de sus dos hijos enfermos le impide a este hombre tener un empleo.
“He dejado de trabajar para cuidar a mi hijo porque su mamá lo abandonó cuando se dio cuenta que él estaba enfermo”, lamentó Pérez.
Caso poco común
La desesperación de este padre lo ha llevado a ponerle un casco a su hijo para que no se lastime más.
Darle de comer o bañar a Arlon representa un conflicto para su padre porque el niño espera cualquier oportunidad para que le suelten las sábanas que aprisionan sus brazos y empezar a morderse.
Es agresivo también con la gente que lo rodea, pues intenta golpear a quien se le acerque.
El niño ha estado interno en varias ocasiones. Esta vez ya lleva tres meses en el hospital Mario Rivas adonde no se cuenta con una sala especial para las personas con problemas mentales.
Según especialistas, el caso de Arlon es poco común, y en el hospital es la única persona de su edad con estos problemas.
“La psicosis puede ser por varias causas y tiene problemas de conducta. El niño ha sufrido de privación emocional y podría tener un alteración cerebral difícil de encontrar por la falta de tecnología”, explicó Bismark Espinoza, siquiatra del hospital Mario Rivas.
De los 500 pacientes que diariamente chequea el médico, treinta sufren de retardo mental con una conducta impulsiva; sin embargo, Arlon es el único de su edad.
“Las personas con estos problemas andan entre los 15 y 30 años”, expresó el especialista.
En el olvido
Lo preocupante es que los pacientes con problemas mentales han quedado en el olvido para las autoridades de Salud.
Estos enfermos no tienen una sala especial para ellos y son hospitalizados con los pacientes que sufren otros males crónicos.
Esta situación pone en riesgo la seguridad de los demás enfermos, pues los que sufren de problemas mentales son agresivos y muchas veces tienen que atarlos para que no se lastimen ellos mismos ni a los demás.
A este problema se suma la falta de medicamentos en el centro hospitalario.
Actualmente se les está proporcionando los fármacos que regalan como muestra diferentes laboratorios.
“No tengo dinero para las medicinas que me recetan y si no las tomo me siento como ansiosa, me da dolor de cabeza y me pongo peor”, expresó la paciente Janeth Maldonado, quien cada semana acude al hospital con la esperanza de encontrar los fármacos que puedan aminorar su mal.
Hasta un mes esperan por cita
Cada día más personas acuden en busca de asistencia al centro comunitario de salud mental San Juan de Dios.
La depresión es la razón por la que más sampedranos estén llegando a este centro que ha tenido que ampliar las líneas telefónicas y el número de personal para satisfacer las necesidades de los enfermos.
En 2008 la cifra de pacientes atendidos fue de 5,550, pero este año la cantidad de atenciones con problemas psicológicos y psiquiátricos va en aumento considerable.
Las personas que más llegan son mujeres de entre 20 a 29 años, además de hombres y niños.
Debido a la alta demanda, algunos pacientes esperan hasta un mes por una cita.
Según el personal al frente del centro comunitario, en el caso de los niños lo que más reportan son problemas de aprendizaje y crisis de desarrollo.
En los adultos es la esquizofrenia, ansiedad y estrés.
Debido a la alta cantidad de enfermos mentales, el centro tiene problemas con el abastecimiento de medicamentos y sobreviven gracias a las donaciones de algunas instituciones y a los pagos simbólicos que aportan los mismos pacientes.