San Salvador, El Salvador.

El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, informó este miércoles que no asistirá a la toma de posesión de Xiomara Castro como presidenta de Honduras.

La toma de posesión de Castro, fechada para este jueves 27 de enero, no contará con la presencia del mandatario salvadoreño (desde 2019 en el cargo).

La comisión de transición de Honduras había confirmado la asistencia de Bukele al evento de traspaso de mando gubernamental, sin embargo, el presidente salvadoreño explicó, vía Twitter, que no podrá presenciar la investidura.

Diversas razones me impiden ir a la toma de posesión de la Presidenta Xiomara Castro; sin embargo, espero muy pronto estar ahí con todos ustedes. Los quiero mucho, pronto estaremos juntos”, escribió Bukele.

Otras figuras geopolíticas como Kamala Harris, vicepresidenta de Estados Unidos, Cristina Fernández, homóloga en Argentina o el rey Felipe VI de España estarán en la investidura en Tegucigalpa.

Desde finales de noviembre, cuando Castro, tras los comicios del 28 de ese mes, aventajaba en los resultados preliminares, Bukele, a través de sus representantes, confirmó que asistiría a la investidura de Castro.

Bukele, asociado a un estilo controversial en redes sociales, ha librado desde su asunción cruce de declaraciones con el mandatario de Honduras, Juan Orlando Hernández.

Bukele ha sido férreo crítico de la administración hondureña y entre ese conflicto, intelectual, de momento, se han llegado a tensar las relaciones entre ambos países al reavivar un conflicto territorial en el golfo de Fonseca (océano Pacífico).

Esta será la primera visita oficial del presidente salvadoreño a territorio hondureño. Ese país, a través del Gobierno, envió miles de dosis de vacunas contra el covid-19 a Honduras, en apoyo contra la pandemia. También, Bukele, ordenó envió de ayuda humanitaria al país, especialmente a la zona norte, durante los desastres naturales provocados por las tormentas Eta y Iota en 2020.

Xiomara Castro, historia pura y decenas de retos

Castro asumirá el jueves fortalecida con el abrumador triunfo que obtuvo en las elecciones de noviembre de 2021, aunque débil en el Parlamento, donde el pasado día 21 su Partido Libertad y Refundación (Libre, izquierda), se fraccionó por desacuerdos en la elección de la junta directiva provisional del poder Legislativo.

La nueva presidenta de Honduras, esposa del expresidente Manuel Zelaya, quien fue derrocado el 28 de junio de 2009, además, no solo es la primera mujer que alcanza la primera magistratura del país, sino que también hizo posible que por primera vez la izquierda presida el Ejecutivo con la bandera de Libre, fundado en 2011.

UNA ESPERANZA PARA LOS HONDUREÑOS

La llegada de Castro al poder ha creado muchas expectativas y esperanzas entre los hondureños, que desde que su país retornó al orden constitucional, en 1980, han visto pasar diez gobiernos, cinco del Partido Liberal y cinco del Partido Nacional, que no fueron la solución a los múltiples problemas del país.

Castro recibió en noviembre un apoyo popular que ningún otro candidato presidencial ha logrado en la historia política de Honduras, incluido su marido, quien fue derrocado en 2009 cuando promovía reformas políticas que la ley no le permitía, con lo que, según diversos sectores, pretendía prolongar su mandato en el poder.

Por su discurso y promesas, Castro haría un mandato distinto al de su esposo, aunque la presidenta tendrá el reto de buscar soluciones a los graves problemáticas que tiene el país, como la pobreza que afecta al 70 % de sus 9,5 millones de habitantes, más de un millón de desempleados, malos sistemas de educación y salud, una violencia criminal, corrupción y narcotráfico, entre otros.