Renegaba cuando se llenaba accidentalmente de harina mientras trabajaba como panadero en sus años mozos, sin imaginar que después tendría que blanquearse a propósito la cara para ganarse la vida como mimo.
Damario Reyes siempre tuvo la convicción de que si quería ser más que un panadero tendría que estudiar, pero su padre opinaba que para abrirse campo en la vida bastaba con que aprendiera un oficio.
Por eso cuando el muchacho salió de la primaria le consiguió trabajo como aprendiz en un taller de mecánica. Pero eso de embadurnarse de grasa y aceite a Damario para nada le gustó y se decidió por el trabajo de panadero que le ofreció un amigo suyo, con miras a estudiar en su tiempo libre.
Como panadero aprendió que para darle un buen sabor al pan había que amasar la harina con amor. También sabía cómo darle el punto exacto a la popular semita de yema. “Si no tiene suficiente yema de huevo, no puede ser semita de yema”, dice.
Con estos y otros secretos que le enseñó la práctica montó su propio negocio con su amigo, pero luego se dio cuenta de que la verdadera levadura de su vida estaba en el arte.
Recordó que siendo niño hacía presentaciones para sus hermanos, pero no se atrevía a actuar en los actos de su escuela porque se lo impedía su timidez.
“Me gustaba llamar la atención y creo que por eso logré vencer mis miedos”. Cuando hace poco una de sus maestras de escuela lo vio actuar se quedó sorprendida. “No me imaginé que te ibas a dedicar a esto porque eras demasiado introvertido”, le dijo la que fuera su profesora en la Escuela República de Cuba.
“No soy un payaso”
Para llegar a los principales escenarios como actor debió estudiar teatro en la Universidad Pedagógica. Pareciera que esa universidad hubiese abierto la carrera de Artes sólo para que estudiara Damario porque la cerraron en cuanto se graduó como licenciado en Teatro. Dice que prefiere el papel de mimo al de los otros géneros teatrales porque es menos practicado en nuestro medio y a él le gusta ser diferente, aunque a veces lo confundan con un payaso.
“El mimo es un actor, intérprete teatral que se vale exclusiva o preferentemente de gestos y de movimientos corporales para actuar ante el público, no solamente con la intención de hacerlo reír”.
Para el caso, Damario Reyes ha hecho críticas a los policías “mordelones” sin necesidad de pronunciar una sola palabra.
En su casa dedica muchas horas a preparar sus personajes frente al espejo. Una vez pasaron unos chavos frente a su ventana y lo vieron preparando un personaje femenino. “Cuando me vieron maquillándome regresaron para lanzarme un piropo. La sorpresa de ellos fue cuando yo les contesté con voz de hombre”, relata Reyes. Relató que cierta vez se le olvidó su estuche de maquillaje y se vio obligado a ir a comprar cosméticos a una tienda. Tuvo que explicar que tenía una actuación cuando las dependientas lo vieron con cierta extrañeza.
También se ha visto en situaciones embarazosas, como cuando un niño lo agarró como su muñeco, sin que él pudiera controlarlo.
Al ver al mimo que se retorcía como si fuera de plastilina, el pequeño se le acercó y comenzó a “moldearlo”. “Yo le seguía la corriente y me dejaba manipular, pero después de media ahora quería gritar para que me lo quitaran”. Su tormento terminó hasta que el cipote se cansó de su jueguito.
Damario Reyes ha trabajado para varios comerciales de televisión como mimo y como actor. Recuerda que cierta vez, mientras rodaba uno de estos comerciales para una empresa de encomiendas, la cantante Ángela Bendeck creyó que realmente él trabajaba para esa compañía.
El caso es que, como parte del comercial, Damario Reyes, vestido con el uniforme de la empresa de envíos, entró en el restaurante, donde casualmente estaba la cantante y le entregó un paquete. Ella lo tomó sorprendida sin saber que aquello era una actuación. Luego le consultó a Damariocómo hacía ella para mandar otro paquete a Estados Unidos.
Las dos caras
Le sorprende a Damario Reyes que sea más bien la gente de extracción popular la que sabe realmente qué es un mimo. Dice que cuando pasa disfrazado por el parque muchos dicen: allí va un mimo.
Sin embargo, en una función que dio para una universidad, una señora del público se quejaba porque creía que iba a presenciar una obra de teatro con muchos actores y resulta que lo que estaba viendo “era sólo a un hombre que de remate no hablaba”.
Otra dama, de esas fanáticas creyentes, que nunca había visto un mimo le sacó la biblia durante una actuación pública, como si lo estuviera exorcizando, a lo mejor creyendo que aquel personaje era cosa del demonio, comentó Reyes. A cambio de esos incidentes ha tenido la retribución de ver contentos a los adultos con su mímica o de hacer reír a los niños con su títere Rabito cuando se presenta en el Centro Cultural Infantil. Por los niños siente un afecto especial porque muchos le recuerdan su infancia, cuando vendía periódicos en las calles, alejado de las fantasías teatrales que vivían otros pequeños más afortunados.
Viajará a Ecuador a presentar ‘Mimesis’
Para el Proyecto Teatral Futuro, Damario Reyes ha actuado en varias obras como “Mimesis”.
El Proyecto Teatral Futuro fue fundado el 13 de marzo de 1995 en la ciudad de San Pedro Sula, cuando ya Damario Reyes había entrado en el arte escénico.
La obra “Mimesis” narra las vicisitudes del hombre de ayer y de hoy, los personajes son cotidianos y cada historia está cargada de un humor blanco, con planteamientos filosóficos, amorosos y del diario vivir, explica.
Informó que en septiembre viajará a Ecuador a representar esa obra que fue estrenada en 2007.
Es un espectáculo novedoso, divertido y muy instructivo. Demuestra que este arte que apareció en Grecia, y tuvo gran impacto en Roma y en Italia, no ha pasado de moda, que es apto para todo público.
Damario Reyes se inició con el Teatro Dramático Sampedrano, actuando como Celestín en la obra “La imperfecta casada”, estrenada en el Centro Cultural Sampedrano en 1992.
“Antes había escrito algunas obras con amigos que me seguían la corriente en el instituto Debe y Haber”, dice el actor.
Damario Reyes es profesor del Centro de Capacitación en Artes Escénicas, CC-Artes, la primera escuela de actuación para cine, teatro y televisión, en San Pedro Sula.
El centro ofrece formación en expresión corporal, juego dramático, improvisación, voz y dicción y montaje y todo lo relacionado con el manejo de títeres.