01/05/2026
06:44 AM

'Me siento guapo cuando me dicen Muñeco”

Cualquiera habría tirado la toalla en el primer round de la vida si hubiera tenido que vivir una historia como la de Miguel ‘el Muñeco’ Gonzales.

Cualquiera habría tirado la toalla en el primer round de la vida si hubiera tenido que vivir una historia como la de Miguel ‘el Muñeco’ Gonzales.

A muy temprana edad perdió a su padre. Comenzó a trabajar desde niño como pescador y mensajero para ayudar a su madre, en su natal Nueva Armenia, Atlántida. Soportó críticas y burlas durante dos años al comenzar a entrenar para ser boxeador. Eligió practicar un deporte que no es apoyado en Honduras y además nació en un lugar adonde apenas hay oportunidades de superación.

Cualquiera se hubiera rendido y habría intentado empezar una vida ordinaria; pero no, el Muñeco se declara listo para retar a las adversidades y sobresalir en el ámbito internacional.

Ya ha logrado convertirse en el único boxeador profesional de Honduras y el inicio de su carrera no podría ser más prometedor. Ya ha ganado los cuatro enfrentamientos que ha tenido contra rivales de países con tradición boxística como Nicaragua, Panamá y México; este último país es potencia mundial en ese deporte.

Con su característica voz aguda, la cual él mismo define como su sello personal, Gonzales habló con el equipo de LA PRENSA para contar sus anécdotas, sueños y sacrificios que hasta ahora había mantenido reservados sólo a sus seres más cercanos se los expresaba.

Una infancia peculiar

El Muñeco fue amigo de juventud de Maynor Figueroa, el futbolista que ahora juega en el Wigan de Inglaterra. Antes de ser boxeador profesional, Gonzales tuvo muchos trabajos, los más peculiares en su pueblo.“Fui pescador un tiempo y además era el mensajero de la comunidad. Nadie tenía teléfono, y sólo había un centro de Hondutel que estaba en la casa de Maynor Figueroa. Cuando alguien llamaba de afuera yo recibía el recado y se lo iba a dar a la gente a su casa, cobraba tres lempiras por mensaje”, recuerda el boxeador.

El deportista contó que desde niño le gustaba el boxeo y que era su mayor sueño poder practicarlo. Ahora lo hace de forma profesional, aunque no tenga aún recompensas económicas ni apoyo suficiente para continuar con su carrera.

No creían en él

Al comenzar a entrenar para ser boxeador fue el centro de las críticas de su propia comunidad.

“Cuando salía a correr y a entrenar por las calles, lanzando golpes al aire alguna gente me gritaba que estaba loco, que me tenían pajeado con eso del boxeo y hasta me decían que me llevara un cuchillo por si en la pelea me metían un macanazo lo usara para defenderme”, expresó Gonzales, quien a pesar de que estuvo dos años entrenando sin ver señales de prosperar profesionalmente se mantuvo convencido de que lograría el éxito y nunca dudó de su entrenador.

Se quiso quitar el apodo

“Hubo un tiempo que ya no quería que me dijeran Muñeco y me enojaba tanto que casi me peleaba con mis compañeros si me llamaban así. Pero después pensé que el sobrenombre hasta me sirve para el boxeo, pues a nadie se le olvida. Ahora me gusta que me digan así, me siento guapo cuando me dicen Muñeco”, aseguró el carismático deportista.

Lección de humildad

Miguel Gonzales aprendió de la manera más difícil una dura lección sobre las peleas.

“Me acuerdo que cuando sólo tenía un mes de haber empezado a entrenar como boxeador ya me creía un experto y por eso un día me subí a pelear en el ring de boxeo que hacían en el parque central de San Pedro Sula.

Andaba con un primo y mi novia, por eso no me podía rajar. Se subió mi retador y creí que le ganaría fácil, pero le tire un golpe y lo esquivó, le lancé otro y se lo quitó también. Después que le mandé el tercer y cuarto golpe y no le pude dar ninguno ya me asusté, porque pensé: “éste sí puede pelear”. Cuando menos lo esperaba me dio dos golpes seguidos en la cara ¡ta, ta! y el árbitro gritó ¡stop!, me mandaron a la esquina y eran chorros de sangre los que me salían de la boca.

Me decían que me saliera, pero por orgullo quería seguir, lo malo es que sólo entré y ¡ta, ta!, otros dos golpes a la cara y el árbitro me mandó otra vez al rincón, y más sangre escupía yo.

Pues llegó el tercer round que era el último y yo pensé: en este me la desquito porque me la desquito, y entré tirando golpes, pero mi rival me dio un sólo gancho al estómago que me dejó doblado y no me pude parar más, yo volteaba a ver a mi novia y sólo ponía una gran cara de decepción.

Después de esa pelea ni comer podía por el dolor. He tratado de buscar a ese peleador, pero no lo he podido encontrar.

Me quedó de lección porque apenas tenía un mes de entrenar y ya creía que nadie me aguantaba, pero el boxeo no hay que tomárselo a la ligera”, relató el “muñeco”.

El amor y los sueños

El boxeador reveló que su corazón ya tiene dueña. “Mi novia es Elsy Bathis, hace mucho tiempo estoy con ella. Al principio no fue fácil porque yo viajo mucho y no sabíamos lo que queríamos; pero ahora estamos enamorados y a pesar de que conozco a muchas mujeres lindas soy fiel”, aseguró.El Muñeco no tiene límite para soñar y aspira a lo más alto. “Quiero llegar a pelear por el título mundial de boxeo y arrancarle la cabeza al campeón del mundo”, dijo Gonzales con gran convicción en sus habilidades. Además manifestó que desea ser el impulsor del boxeo en Honduras y pelear en Las Vegas ante los grandes apostadores. Con esfuerzo y entrega Gonzales se abre camino en el duro mundo boxístico profesional. Sin embargo, la pelea más difícil del Muñeco es contra la falta de apoyo y su rival a vencer son las limitaciones que enfrenta para continuar con su carrera.

El “Muñeco” Gonzalez, una promesa en busca de apoyo

Miguel Alberto Gonzales Mena, tiene 24 años y nació el 20 de abril de 1986. Es originario de la comunidad de Nueva Armenia, del municipio de Jutiapa, Atlántida.

Según cuenta, el sobrenombre de el Muñeco es debido a que cuando era un pequeño padecía de asma y su madre siempre le decía a las vecinas “tengo a mi muñeco enfermo”, por lo que todos en la comunidad se acostumbraron a decirle así.

Comenzó a practicar el boxeo de manera formal gracias a Julián Solís, quien es su actual entrenador y fue quien vio el potencial en él para convertirse en profesional desde que era un adolescente. Actualmente vive en Tegucigalpa para poder entrenar mejor y se dedica exclusivamente al boxeo. Ahora cuenta con el apoyo de Godofredo Fajardo, viceministro de Cultura, Arte y Deportes, que es quien se encarga de conseguir los fondos para los gastos de vida y de profesión del Muñeco.

Gonzales ha ganado cuatro peleas profesionales y estaba listo para la quinta que sería en la Arena de México contra un boxeador de ese país, pero cuando él ya estaba esperando en el ring a su oponente frente a más de diez mil mexicanos y listo para un combate que sería transmitido en vivo por televisión recibió la noticia de que su rival no se presentaría. A pesar del éxito deportivo que está comenzando a tener el Muñeco, el apoyo económico sigue sin llegar. Él y su equipo muchas veces ni siquiera tienen para comprar un pasaje de avión, por lo que deben hacer viajes en bus de hasta 38 horas cuando tienen una pelea, lo que afecta su rendimiento.