San Pedro Sula, Honduras.

No se tienen datos oficiales de cuántos hombres y mujeres transexuales hay en Honduras. La percepción social ubica a esta comunidad como visible, pese a que muchos pasan desapercibidos entre la multitud.

Una de ellas es Gabriela Redondo, dirigente de Colectivo Unidad Color Rosa, quien ha vivido las últimas dos décadas de su vida como mujer.

Nació hace 39 años y desde que tiene uso de razón se ha sentido una “niñita”. Gaby, como le dicen su familia y amigos más cercanos, usaba los tacones de su madre y otras prendas para reflejar en su apariencia lo que sentía en su interior.

La aceptación y comprensión de sus seres queridos resultó fundamental para que la mayor de siete hermanos comenzara a vivir como una señorita a mediados de los 90.

Sin embargo, el proceso para convertirse en Gabriela significó el rechazo de la sociedad, la imposibilidad de encontrar un trabajo conforme a sus capacidades y vivir en carne propia el odio y la intolerancia.

“Vi cómo compañeras mías morían a mis pies. He velado a muchas amigas víctimas de crímenes de odio”, relata.

Reportes de organizaciones por la defensa de la comunidad lésbica, gay, bisexual, transgénero e intersexual (LGBTI) de Honduras contabilizan al menos 149 crímenes de odio en los últimos ocho años. A la fecha hay 49 investigados y ocho personas con órdenes de captura.

Redondo ha sido testigo de ataques contra las instalaciones de la organización y recibido amenazas de muerte, pero eso no quebranta su coraje. “Mientras nadie me arranque la vida, seguiré al pie de esta estaca”, refiere.

Foto: La Prensa

EN LA HISTORIA. LA PRENSA del 22 de febrero de 1988 publicó la historia de Sigfrida Shantall, la primera mujer transexual en Honduras.
Legalidad

El Código Penal refiere en el artículo 321 que será sancionado con reclusión de 3 a 5 años y una multa de L30 mil a L50 mil quien discrimine a otra persona por motivo de sexo, raza, edad, clase, religión, militancia partidista o política, por alguna discapacidad y cualquier otra causa lesiva a la dignidad humana.

Grupos de la diversidad sexual han trabajado en la estructura de un borrador para una ley de identidad de género.

Esta normativa permitiría el cambio de nombre por reasignación de sexo.

“La operación de cambio de sexo es ilegal en el país y por ahí deben comenzar los procesos legales”, indica Ariel Bonilla, estudiante de Periodismo quien por su cuenta ha estudiado el tema de los derechos igualitarios.

Las visitas de pacientes interesados en una cirugía de reasignación de sexo aumentan en los consultorios hondureños. Tanto que cifras del Colectivo Unidad Color Rosa apuntan a que al menos 80 personas están en la lista de candidatos a esta operación, una vez que sea legal.

Foto: La Prensa

149 crímenes de odio han sido registrados contra personas de la comunidad LGBTI en los últimos ocho años en Honduras.
“Esos procedimientos no están aprobados en Honduras. He recibido pacientes que se han sacado grasa del cuerpo para hacer su figura más femenina”, señala Luis Gonzales, cirujano plástico.

En Latinoamérica, naciones como México, Argentina y Brasil practican estas operaciones, pero los precios son superiores a L400 mil.

Las mujeres transexuales en Honduras utilizan hormonas femeninas. Estos medicamentos son anticonceptivos que se aplican ya sea por vía oral o inyección.

“Lo que contiene el anticonceptivo son hormonas de la mujer y si se le da a un paciente masculino, se trastorna su cuerpo y empieza a experimentar características femeninas a largo plazo”, explica Gabriela Betancourt, integrante de la Sociedad Hondureña de Endocrinología y Metabolismo, capítulo de noroccidente.

La especialista advierte que un mal empleo de los estrógenos tiene efectos secundarios, pero en la práctica los transexuales se los autosuministran.

Foto: La Prensa