Buenos Aires, Argentina
El nuevo presidente de Argentina, Mauricio Macri, expulsó por decreto a los presidentes de los entes reguladores de los medios audiovisuales y las telecomunicaciones, los kirchneristas Martín Sabbatella y Norberto Berner, en una nueva muestra de la marcada división política del país. Ambos funcionarios eran los únicos que se habían resistido a renunciar después de que el pasado 10 de diciembre la presidenta Cristina Fernández de Kirchner dejara su cargo por la vía legal.
El ministro de Comunicaciones, Oscar Aguad, dijo que intervinieron por 180 días a la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA) y a la Autoridad Federal de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (AFTIC) porque “ambos organismos y sus autoridades no responden a la nueva estructura orgánica de la Ley de Ministerios”. Al término de una jornada con presentaciones judiciales cruzadas, el desplazado director del AFCSA, Martín Sabbatella, reiteró que esperará la decisión de la justicia sobre un amparo que presentó, basándose en la Ley de Medios que le confiere mandato hasta 2017.
El objetivo del nuevo gobierno de derecha liberal es fusionar la AFSCA y la AFTIC, pero considera en “rebeldía” a funcionarios kirchneristas, entre ellos a Sabbatella, pieza clave del kirchnerismo en la pugna con el grupo mediático Clarín por la polémica Ley de Medios.
Protesta
Centenares de kirchneristas protestaron frente a la sede de AFSCA en señal de “resistencia y apoyo” a Sabbatella.
“Macri respeta el Congreso”, “todos a resistir”, se leía en pancartas y lemas que, en medio de un operativo policial, esperaban el desenlace de este nuevo capítulo de polarización política. La entidad Audiovisual es la que se ocupa de hacer cumplir que los medios monopólicos vendan en partes sus más grandes unidades de negocios. El sector de Macri votó en contra de la ley sancionada en 2009 y que fue impugnada en la justicia por el grupo Clarín, uno de los más grandes conglomerados de medios de Latinoamérica, lo que inició una batalla judicial y una agotadora polémica diaria. La división antimonopólica nunca pudo aplicarse al multimedios por sus presentaciones judiciales tras denunciar que el Gobierno quería silenciarlo.