El presidente del Congreso Nacional de Honduras, Luis Redondo, respondió con fuertes críticas a los congresistas estadounidenses María Elvira Salazar y Carlos Giménez, acusándolos de hipócritas por sus declaraciones contra el gobierno de Xiomara Castro.
Los congresistas habían comparado la situación en Honduras con la de Venezuela, sugiriendo que el país sigue un camino similar al de esa nación.

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Salazar y Giménez manifestaron que Honduras está gobernada por “una amiga de las dictaduras en Cuba, Venezuela y Nicaragua”, refiriéndose a la presidenta Castro.
Ante esto, Redondo no tardó en expresar su rechazo, señalando que la preocupación de ambos congresistas es solo un “intento descarado de interferir en los asuntos internos de Honduras”.
Para él, estos comentarios son parte de una “preocupación hipócrita” que ignora lo sucedido bajo el gobierno del expresidente Juan Orlando Hernández.
Redondo, a través de su cuenta de X, afirmó que “los republicanos María Elvira Salazar y Carlos A. Giménez parecen olvidar convenientemente la historia reciente de Honduras”, refiriéndose a la complicidad de ciertos sectores en Estados Unidos con el “narco-gobierno” de Hernández.
Recordó que el expresidente fue extraditado, encontrado culpable y condenado por narcotráfico, subrayando que no hubo críticas en ese momento. Además, cuestionó: “Si realmente les preocupara la democracia y el bienestar del pueblo hondureño, ¿dónde estuvo su indignación cuando los derechos de nuestro pueblo eran pisoteados y los carteles de la droga controlaban nuestras instituciones?”
Redondo también resaltó que las reuniones de líderes estadounidenses con narcotraficantes y figuras corruptas hondureñas no fueron objeto de condena, a pesar de que muchos de ellos hoy cumplen condena en Estados Unidos.
“A lo largo del tiempo, ustedes no han tenido reparos en reunirse con narcotraficantes que ahora están en prisión”, añadió, sugiriendo que los congresistas no tienen autoridad moral para criticar al actual gobierno hondureño.
El titular del Congreso desestimó las críticas de Salazar y Giménez, considerándolas carentes de valor. “Sus declaraciones y amenazas infundadas no son más que un intento descarado de desestabilizar a un gobierno democráticamente electo”, denunció.
Finalizó su mensaje con un duro reclamo, acusándolos de apoyar a los mismos criminales que inundaron de drogas a Estados Unidos. “Es una pena que eso no les importe. Ustedes no representan al pueblo estadounidense y no merecen ser representantes de nada más que de su propia ruindad”, concluyó Redondo.