Las alas de un ángel tendrán que cobijar a más de cuarenta niños que han quedado a la deriva por la pérdida de sus padres en el fatal accidente de un bus ocurrido el martes pasado en este municipio.
El dolor en las comunidades de San Jerónimo y San Isidro aún está a flor de piel. Los parientes de las 26 víctimas siguen llorando su partida y los hijos de éstos aún no salen del asombro y hasta esperan su regreso a casa.
LA PRENSA fue en busca de los huérfanos del 'Vuelo del Ángel', los que ahora tienen un futuro incierto y sólo esperan que las promesas enunciadas por las autoridades se conviertan en realidad.
Todas las historias son conmovedoras, pero algunas quebrantan el corazón.
Desgarrador
En una humilde vivienda de bahareque y techo de láminas traspuestas sostenidas con palos y piedras, aún lloran la muerte del matrimonio conformado por Cecilia Palacios y Alejandro Reyes. Cinco de sus siete hijos, los menores, han quedado a la deriva.
Ellos residen en San Jerónimo. Jenny, de 12 años, Edín de 2, Danelia de 5, Elder de 7 y Gilma de 10, están aferrados a las pequeñas paredes de su casa, cuyo tamaño no excede los cuatro metros de ancho por seis de largo.
Los abuelos, cuya situación económica es tan precaria como la de los pequeños, desean hacerse cargo de ellos, pero aún no logran arrancarlos de su terruño. Esperan que regresen sus padres.
Aquel fatídico día Cecilia y Alejandro salieron, la pequeña Jenny quedó esperanzada a su regreso, pues viajaban al día del comercio en Jesús de Otoro para comprar la mochila y los zapatos que ella usaría en la escuela, en su sexto grado.
'Quería que terminara el sexto grado, ya me había comprado los cuadernos y viajó para comprarme el bolsón y los zapatos en Jesús de Otoro. Ahora no sé si podré seguir en la escuela, no me p
Jenny es ahora la 'mamá' de sus hermanitos y cree que no podrá lograr su meta: cursar el sexto grado.
Silvia Palacios, la abuela de los hermanitos Reyes, resignada dice que fue voluntad de Dios. Ella admiraba el matrimonio Reyes por su unión. Y así partieron: juntos.
'Vivían pobremente con sus hijos, pero unidos. Ahora los niños se niegan a abandonar la casa que alquilaban sus papás, porque ni eso tienen', expresó mientras intentaba controlar las lágrimas.
La historia de los Reyes Palacios se repite de aldea en aldea. En otra vivienda de esta zona residía la pastora cristiana Francisca del Cid. Su esposo ya había muerto por lo que cuatro adolescentes, el menor de 12, han quedado a cargo de su hermano mayor Olban Meléndez, con la espera de que le ayuden a construirles una casita a su hermanos, pues tampoco tienen donde vivir.
San Isidro
El recorrido del bus llevó de este municipio 17 pasajeros al cielo. María Domínguez, que viajó porque comenzaría a trabajar en Siguatepeque, dejó envueltos en la soledad a cuatro hijos, porque también el padre murió hace cinco años. Marlen de 11 años, Emy de 16, Edna Osiris de 22 y Sendy de año y medio, también guardan la esperanza de que se extienda una mano amiga.
En la comunidad de El Barrial, los cuatro hijos que dejó Margarita Méndez están al cuidado de su hermana Juana, que con sus tres hijos ahora tiene siete pequeños en casa.
'Los niños sólo me tienen a mí, el papá vive, pero nunca se ha hecho cargo de ellos. Yo puedo proveerles comida pero lo que deseo es que reciban ayuda para que puedan estudiar', solicitó la acongojada mujer.
Lo mismo pidió Remigio Sánchez, el viudo de Concepción Luna, él quedó con tres hijos menores de
La pequeña Gilma lava las manos a su hermanita Danelia, quien ignora el porqué la ausencia de su mamá y su papá.
'De todo lo que nos prometieron las autoridades que vinieron, yo lo que más quiero es que me ayuden a educar a mis hijos, yo trabajo en la agricultura y deseo un mejor futuro para ellos', manifestó. En Macuelizo también siete pequeños necesitan apoyo de personas solidarias, la muerte de su mamá María Sánchez ha dejado un vacío irreemplazable.
Las miradas de todo Honduras estuvieron puestas en este olvidado departamento durante siete días, cada vez menos cámaras y micrófonos llegan a las aldeas a preguntar.
El temor es que las promesas y ofrecimientos también queden así...en el olvido.
Los ojos de todos estos pequeños reflejan temor, inseguridad y soledad, tienen un futuro incierto y en sus ojos hay soledad... son los huérfanos del 'Vuelo del ángel'.<