31/12/2025
10:26 AM

Los atractivos sueldos seducen a hondureños en Las Islas Caimán

Lea hoy porqué los hondureños en Gran Caimán dicen que ni con tres trabajos en Honduras se logra lo que ganan en las Islas...

La falta de oportunidades laborales, las limitaciones económicas, la necesidad de superación, la inseguridad y el desequilibrio social son algunas de las principales causas por las que miles de hondureños abandonan su tierra y buscan un destino en el que puedan mejorar sus vidas y las de sus seres queridos.

Capitalinos, sampedranos, ceibeños, olanchanos, progreseños y oriundos de toda Honduras parecen estar trabajando en cada rincón de Islas Caimán, ya sea en restaurantes, hoteles, discotecas, centros turísticos, empresas de transporte o tiendas, por mencionar algunos de los lugares que han brindado un empleo a hondureños que salieron de su país buscando superarse.

Las Islas Caimán han aparecido en el mapa de las oportunidades como un paraíso laboral al que se puede llegar sin necesidad de tener que pagar a un coyote, arriesgarse a morir en un desierto o cruzando un río, sin el temor de ser secuestrado por grupos criminales o ser atrapado y encarcelado por autoridades migratorias.

Todo lo que se necesita para ir es cumplir con los requisitos de contratación establecidos por el Gobierno y conseguir una visa de trabajo.
Este hermoso lugar tiene uno de los niveles más altos de vida en el Caribe y debido a que la población de las islas es de apenas 70,000 habitantes, se ven en la obligación de requerir la fuerza laboral proviniente del extranjero.

Es esta necesidad la que ha permitido a muchísimos hondureños darles un giro a sus vidas, al poder acceder a un trabajo remunerado en dólares y habitar en una zona donde la seguridad impera.

Hondureños trabajando

Los catrachos representan un tipo de fuerza de trabajo que cada vez es más difícil de encontrar en los países desarrollados o con buenos niveles de vida, ya que los nacidos en estos lugares por lo general aspiran a puestos de menor esfuerzo físico y sacrificio, pero con mayor salario; mientras que a los hondureños se les aprecia por caracterizarse en jamás decir “no” a las tareas que se les asignan.

Uno de los hondureños que labora en la isla es José Antonio Girón, originario de La Ceiba; vive en Gran Caimán hace seis años y ahora trabaja como encargado del departamento de cocina para empleados de un hotel de lujo de la ciudad.

“Uno sale del país para superarse porque en Honduras faltan oportunidades; pero tampoco es como alguna gente cree que en Caimán va a encontrar el dinero fácil, hay que trabajar muy duro. Uno que tiene un trabajo estable debe saber cuidarlo porque en todo el mundo es tiempo de recesión”, expresó Girón.

Otros miembros de su familia también residen en el mismo territorio del Caribe.

“Somos cuatro hermanos que vivimos en la isla, mi hermana que ya tiene catorce años de estar aquí fue quien me trajo y también ayudó a que se vinieran dos hermanos más a trabajar”, relató.

A pesar de todo, el ceibeño asegura que le hace falta su país. “Extraño la comida, las baleadas. Al principio es difícil adaptarse, pero aquí por otra parte uno tiene seguridad y se puede trabajar, no como en Estados Unidos, donde el inmigrante tiene que estar escondido”, declaró el trabajador.

Destacada decoradora

María Antonia Zaldívar tiene siete años de estar en la isla, ella es de La Ceiba y se destaca como decoradora de murales y creadora de arreglos para fiestas, especialmente infantiles.

“Estar en Caimán es una gran ayuda. Lo que se obtiene aquí no lo gano en Honduras ni siquiera teniendo dos o tres trabajos, como los tuve yo”, aseguró.

Zaldívar conoce las diferencias entre la vida de Honduras y las Islas Caimán. “Aquí hay más comodidad, se gana en dólares y allá el lempira cuesta estirarlo para que ajuste. La vida en Honduras está muy difícil, aún así no me gustaría quedarme para siempre, quisiera disfrutar a mi familia en mi país, que es el que considero mío; aquí solamente estoy por trabajo, pues Caimán es para los caimaneses, uno sólo viene a probar suerte”, relató la decoradora.

María Antonia tiene claro por qué a los catrachos se les considera buena mano de obra. “A los trabajadores hondureños nos tienen bien calificados porque tenemos un propósito, que es luchar por nuestras familias, y eso nos hace esforzarnos más que otros, porque a eso venimos. Lo que uno quiere es ayudar a la familias, tratar de que los hijos de uno estudien en escuelas privadas porque el Gobierno hondureño, por ejemplo, tiene muchos problemas con los maestros”, consideró la ceibeña.

“Celebrity driver”

Macarthy Thomas es originario de Roatán y tiene 43 años de haber salido de Honduras, viajó por distintas partes del mundo, pero se quedó a vivir en Caimán; ahora es propietario de un taxi y tiene su propia casa en la isla.

“Viajé mucho, luego me quedé aquí porque me encanta y es bueno para trabajar. Pero después de tantos años ya quiero volver a mi país, yo soy taxista, pero ahora quiero vender mi casa y regresarme a Honduras. Estoy casado y mis hijos nacieron en Caimán, pero ya me gustaría irme”, dijo Thomas.

Indicó además que en Honduras estuvo en el Ejército por cinco años y que sólo tiene algunos hermanos viviendo en el país.

“La economía está difícil en todos lados, y aquí es cara la vida. Si yo puedo me iré, creo que ya es momento de regresar”, comentó.

Estos son sólo algunos de las cientos de hondureños que han encontrado una forma de superar las difíciles condiciones de vida que enfrentaron en Honduras. El sacrificio y la voluntad de superación han sido las claves para que los catrachos se hayan ganado el respeto de empresas y contratantes caimaneses; su esfuerzo ahora es una puerta abierta para otros.