El presidente hondureño Porfirio Lobo le ofreció a Caracas participar en los esfuerzos por instaurar el Socialismo del Siglo XXI en su país, aunque no abiertamente por temor a correr la misma suerte del destituido Manuel Zelaya, en una negociación secreta para facilitar el retorno de esa nación a la OEA, según un informe diplomático venezolano obtenido por El Nuevo Herald.
La oferta, formulada en una reunión sostenida en la residencia de Lobo el 15 de mayo con el agregado de negocios de Venezuela, Ariel Vargas, compromete al presidente hondureño a promover tras bastidores la aprobación de una Asamblea Constituyente, reveló el reporte del encuentro enviado a Caracas por Vargas. Las asambleas constituyentes han sido piedras angulares para las transformaciones políticas emprendidas por Hugo Chávez en Venezuela, Evo Morales en Bolivia y Rafael Correa en Ecuador.
“En las actuales circunstancias, [Lobo] no puede ahora comprometerse en un acuerdo con Zelaya que contemple una constituyente, so pena de tener un final idéntico al del ex mandatario”, resaltó Vargas en el informe.
“[A juicio de Lobo], el asunto de la constituyente debe ser tratado con mucha prudencia y tacto para lograr su concreción. Él se compromete a ayudar en este propósito, pero no lo puede anunciar al público como un acuerdo”, añadió.
Lobo argumentó que su gobierno carece de suficiente piso político para convocar directamente una Asamblea Constituyente ante la existencia de poderosos grupos de la “derecha recalcitrante” que se oponen a cualquier intento de transformación política y social que amenace sus intereses.
Es por ello, Lobo añadió, que su gobierno ha adoptado una estrategia de negociación que le ha permitido avanzar con la agenda de transformación sin incurrir en confrontaciones. No obstante, el grado de apoyo a su gobierno es bastante precario, insistió.
“El único apoyo real con el que cuenta es de las Fuerzas Armadas, pues aunque no lo parezca la mayoría de los militares hondureños no se oponen a las transformaciones que necesita Honduras”, comentó Vargas en el informe.
“Sin embargo, [Lobo] expresó que también tiene claro que este apoyo lo pierde si intenta adelantar esas reformas por vías ajenas a las leyes vigentes y en un ambiente de contradicción y enfrentamientos”, añadió. Las relaciones con el sector eclesiástico también es otro aspecto a tomar en consideración, comentó Lobo en el encuentro, al señalar que el apoyo de las iglesias hondureñas, tanto católica como protestante, es fundamental para conseguir la aprobación de la Asamblea Constituyente, según el informe.
“Indicó que si firmaba un acuerdo que mencione el compromiso de una Asamblea Constituyente, las iglesias hondureñas se opondrían como lo hicieron con Zelaya y se vendría abajo el proyecto”, reportó Vargas. “En tanto que si no se menciona esto por escrito, pero se le brinda un margen de tiempo para que él trabaje la idea con las iglesias, estima Lobo que se podría lograr el mismo resultado que él obtuvo cuando convenció al sector eclesiástico de apoyar la reforma del artículo 5 constitucional”, añadió.
Lobo dijo estar al tanto de las críticas formuladas en su contra por mantener a militares en importantes cargos y en particular al general Romeo Vázquez Velázquez como gerente de la Empresa Hondureña de Telecomunicaciones.
No obstante, Lobo señaló que esto es necesario.