El Gobierno enviará esta semana al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas una actualización del informe remitido el 11 de enero de 2002 en el que denunció la indiferencia salvadoreña en el proceso de demarcación fronteriza.
En este nuevo documento recordará al Consejo su obligación de velar por el fiel cumplimiento de la sentencia de la Corte Internacional de Justicia de La Haya, una dependencia de las Naciones Unidas, que con fecha de 11 de septiembre de 1992 resolvió a perpetuidad las viejas diferencias limítrofes en la frontera terrestre y marítima.
La decisión del Gobierno de Honduras tiene su origen en la afirmación salvadoreña hecha pública al más alto nivel, cuando el presidente Antonio Saca dijo que la Isla Conejo es parte de su territorio.
Sentencia
El vicecanciller Eduardo Enrique Reina informó que como el informe de 2002 quedó abierto, Honduras aprovechará para actualizarlo con este nuevo ingrediente.
“Honduras mencionará aspectos positivos como la colocación de monumentos principales, uno de ellos colocado en la desembocadura del río Goascorán que ratifica la sentencia”, dijo Reina.
“Se hará bajo el sustento de la sentencia de la Corte, para saber cuáles son los derechos de Honduras en el Golfo, fuera de la bocana y los derechos con respecto a las islas”, añadió.
En este nuevo documento se reafirmará el rechazo de Honduras a la circulación de mapas elaborados por El Salvador en los cuales todavía incluye como suyos algunos ex bolsones que fueron adjudicados, en su mayor parte, a Honduras, por la sentencia de la Corte. Uno de ellos es el de Nahuaterique.
Honduras no puede acceder a una negociación con El Salvador ni diplomática ni jurídicamente sobre el caso Conejo. “Por una situación resuelta por la Corte, jurídicamente, ya no hay nada que negociar”, según el ex agente de Honduras ante ese ente internacional, Carlos López Contreras.
El ex funcionario, quien coordinó la defensa de Honduras cuando El Salvador pretendió sin éxito revisar la sentencia en lo relativo a Goascorán, dijo que encuentra una contradicción entre lo planteado por El Salvador en el juicio de La Haya y lo que pretende ahora.
En sus alegatos en el juicio que expiró en 1992, El Salvador expuso que no pretendía la isla de Zacate Grande porque estaba muy cerca de la costa hondureña. Ahora resulta que pretende Conejo que está apenas a 600 metros de la Costa y a la cual se puede acceder a pie cuando la marea está baja, aseveró.
Los entrevistados coinciden en que la posición salvadoreña puede tener su base en un problema interno del vecino país, cuyo gobierno procura distraer la atención nacional para llevarla al plano internacional.
Isla Conejo es hondureña por soberanía': Miguel Pastor
Tegucigalpa. “En el juicio que culminó con sentencia de la Corte Suprema de Justicia el 11 de septiembre de 1992, la Corte definió que, en el aspecto insular, sólo habían dos islas en controversia, Meanguera y Meanguerita, por una parte y Tigre, por otra.
La Corte reconoció soberanía a El Salvador sobre las primeras y a Honduras sobre Tigre”, aseveró ayer el ex alcalde de Tegucigalpa, Miguel Pastor.
El Salvador pretendía que todas las islas del Golfo estuviesen en controversia, salvo Zacate Grande, que la reconocía como hondureña. Dicha pretensión fue desestimada por la Corte, quedando todas las islas bajo la soberanía del que las poseía.
“Conejo siempre ha estado bajo soberanía hondureña, está ubicada a 600 metros de costa hondureña”, añadió Pastor.
“La Corte afirmó que los Estados ribereños son soberanos en la franja de tres millas medidos a partir de la costa y Conejo está comprendida dentro de esas tres millas”, concluyó.